La crisis de Evergrande, la segunda inmobiliaria de China, ha dado un buen revolcón a las bolsas mundiales en la última semana. Los titulares comparándola con Lehman Brothers proliferan. Una mirada más cercana al caso, sin embargo, permite matizar el riesgo sistémico que esta representa.
Es cierto que Evergrande está sentada sobre una montaña de deuda de más de 300.000 millones de euros, casi el 30% del PIB anual de España. Y que desde hace meses arrastra problemas financieros para pagar los cupones de su deuda colocada en los mercados, lo que ha encendido todas las alarmas. En cualquier momento, la compañía podría entrar en suspensión de pagos, lo que significa abrir las puertas del infierno, poniendo en peligro su continuidad en el mercado.
A raíz de todo ello, el precio de sus acciones se ha hundido en los mercados, acumulando en menos de un año una caída del 90%….

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