El camino hacia un sistema multipolar estable deberá pasar primero por el difícil esfuerzo de organizar y gestionar una verdadera triangulación entre la Unión Europea, Estados Unidos y China, ejemplo para los países en desarrollo. En teoría, las tres zonas se complementan y refuerzan entre sí para ayudar a la humanidad a superar la guerra, la pobreza y la ignorancia.
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