La lucha por el control de recursos minerales y estratégicos en la región de los Grandes Lagos no debe hacer olvidar el drama humano de los refugiados y de la persecución étnica. Los testimonios de sus víctimas son una llamada de atención a una comunidad internacional insuficientemente comprometida con el desplazamiento interno de millones de personas.
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Julio/agosto 2022 - Digital
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