POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 45

EEUU, una potencia europea

Europa está ante una nueva oportunidad de construir una paz duradera a través de las instituciones. La OTAN se debe ampliar, discutiendo directamente con cada país que quiera entrar. La OSCE debe coordinar el control de las armas y la situación de los derechos humanos.
Richard Holbrooke
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El presidente Bill Clinton hizo cuatro viajes a Europa el año pasado. Este compromiso de tiempo y atención del presidente subraya un hecho ineludible tenido poco en cuenta: EE UU se ha convertido en una potencia europea en un sentido que va más allá de las afirmaciones tradicionales del “compromiso” norteamericano con Europa. En el siglo XXI, Europa seguirá necesitando un compromiso norteamericano activo, elemento necesario para el equilibrio del continente durante medio siglo; en el caso contrario, una Europa inestable seguiría amenazando intereses fundamentales de la seguridad nacional de EE UU. Esto sigue siendo tan cierto ahora como durante la guerra fría.

No pretendo, por supuesto, sugerir que no ha cambiado nada. El final de la guerra fría, cuya fecha más adecuada puede ser aquel momento simbólico de la medianoche del 25 de diciembre de 1991, cuando la bandera soviética se arrió por última vez en el Kremlin, dio comienzo a una era de cambios de proporciones históricas. Los conflictos locales, la inestabilidad interna política y económica, así como la repetición de injusticias históricas sustituyeron entonces al expansionismo soviético como la mayor amenaza a la paz europea. Europa occidental y EE UU deben cooperar para asegurar que las democracias tolerantes se arraiguen en todo el continente y que la herencia del pasado –agitada, tormentosa y sin resolver– se contenga y se solucione.

Europa ha reformado pacíficamente su arquitectura básica de seguridad sólo tres veces desde la Revolución Francesa. En la actualidad, el continente se encuentra en el cuarto momento de estas características que se ha dado en los dos últimos siglos. La primera arquitectura posnapoleónica para Europa, diseñada en 1815 en el Congreso de Viena, contribuyó a evitar la guerra en el continente durante 99 años. EE UU, tras luchar en dos contiendas contra Inglaterra en sólo 40 años,…

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