POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 203

El debe y el puede de la política exterior alemana

La mayoría de los alemanes reacciona con extraña indiferencia ante las crisis y los conflictos del mundo, pese a sufrir las consecuencias sobre su seguridad, prosperidad y su democracia.
THOMAS BAGGER
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Cualquier alemán que en estos meses hable con amigos extranjeros conoce las preguntas. ¿Qué pasará después de septiembre? ¿Qué será de Alemania? ¿Para qué debemos prepararnos? Pensándolo bien, el trasfondo de las preguntas es más esclarecedor que las vagas respuestas resultantes. En primer lugar, está la situación inédita de una canciller en funciones que no se presenta de nuevo, con la perspectiva que esto abre a nuevas constelaciones políticas. El cambio en la cúspide del gobierno es inevitable, pero ¿cuán importante será este cambio de personal en realidad? ¿Cuánta continuidad estructural podemos esperar?

En segundo lugar, la importancia de estas elecciones es grande para muchos de sus vecinos y socios cercanos, y desde luego para sus adversarios: el curso de la política exterior alemana, así como el de sus políticas europea y de seguridad, importan más allá de las fronteras nacionales. Estas elecciones se perciben como un punto de inflexión en Europa y son seguidas de cerca en todo el mundo.

Y en tercer lugar, a las cuestiones específicas se le añade la dificultad que experimentan los observadores extranjeros al tratar de “leer” Alemania y sus debates de política exterior. La barrera del idioma suele ser solo el primer obstáculo; la manera de pensar y el discurso alemán añaden obstáculos adicionales.

 

Una imagen distorsionada del mundo

A menudo se dice que el debate alemán sobre política exterior tiene un cierto aire provinciano y adolece por completo de “pensamiento estratégico”. Pero la verdad es algo más complicada. Los discursos alemanes sobre política exterior, en general, oscilan entre el ombliguismo y el buenismo global. O bien no queremos saber nada de los horrores del mundo o por el contrario nos tiramos de cabeza a ellos, cargados de grandes ideas para la salvación global. La política exterior efectiva, sin embargo, tiene lugar…

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