POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 160

El desafío de Occidente en Ucrania y más allá

Mark C. Fischer
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Pese al desequilibrio en cuanto a activos económicos, militares y políticos en favor de EE UU y la UE, Rusia muestra una mayor capacidad de acción en lo que considera sus intereses estratégicos. ¿Qué instrumentos de la relación transatlántica podrían emplearse mejor?

La anexión de Crimea y la presente amenaza de un desmem­bramiento gradual de Ucrania por parte de Rusia constituyen el desafío más grave en política exterior al que se han enfrentado Europa y Estados Unidos desde el final de la guerra fría. Si bien el actual conflicto en Ucrania dibuja por sí solo un escenario inquietante y posiblemente trágico, también anuncia un choque de mayor alcance que se ha estado gestando desde hace más de dos años entre Occidente y una Rusia revisionista.

En los momentos posteriores a la caída del muro de Berlín parecía que el gran premio de una Europa unida, libre y en paz estaba al alcance de la mano, y hasta hace no tanto se contemplaba como una nítida posibilidad; pero, súbitamente, la sensación es que la meta se ha alejado un buen trecho. Los responsables políticos de las capitales occidentales, desde Washington a Berlín pasando por Bruselas, a quienes al parecer la escalada de la crisis ucrania ha cogido por sorpresa, se esfuerzan por unificar sus objetivos y se enfrentan al hecho de que van a remolque de las maniobras tácticas que parten de Moscú. ¿Dónde ha estado el error?…

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