La inversión de carácter transnacional se ha convertido en uno de los instrumentos preferentes de las grandes compañías para lograr el crecimiento que no pueden obtener en sus países. América Latina ha sido uno de los principales receptores de IED durante la última década, y España se ha situado como el segundo inversor en la región. El tamaño alcanzado por algunas empresas españolas y el desarrollo de Latinoamérica crean las condiciones para nuevas estrategias globales de inversión, hasta el momento concentrada en Argentina, México, Brasil, Chile y Perú.
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