La agricultura soviética era ineficiente, incapaz de cubrir la demana y necesitada de ingentes apoyos estatales. La transición no ha sido sencilla y Rusia aún padece una política inadecuada. Los sucesivos gobiernos se han limitado a introducir medidas paliativas. Sólo ahora empiezan a vislumbrarse signos de cambio. También por primera vez, las empresas agroalimentarias españolas han unido sus fuerzas para salvar dificultades que, en solitario, resultan insuperables.
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