POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 231

El último esquiador sobre el glaciar

Con la muerte de Jürgen Habermas, Occidente pierde un testigo lúcido del siglo XX y una de sus mentes más sagaces.
Begoña Quesada
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El último esquiador sobre glaciar en Alemania descendió el pasado marzo, horas antes de que se dinamitara el telesquí Schneefernerkopf debido a la desaparición de hielo en el pico más alto del país. Lo que en 1967 era una zona fácil de esquí se había convertido en una pista empinada e inestable. Alemania derrumbó así un icono de confianza y de conquista de nuevas cumbres, que quizá se encontraba descontextualizado y languideciente en este siglo XXI.



El Filósofo: Habermas y nosotros
Philipp Felsch
Trotta, 2025
220 págs.


Jürgen Habermas, quien falleció esos días, fue durante toda esa época un referente intelectual, como afirmó el presidente germano Frank-Walter Steinmeier. Aunque al final parecía tener entre sus manos el mapa de un tesoro inalcanzable.

A lo largo de su vida, este hombre de hablar silbante, gafas perpetuas y grueso pelo blanco, se sentó a debatir con estrellas del pensamiento: Jacques Derrida, Michel Foucault, Theodor Adorno, Martin Heidegger, Hannah Arendt. Nacido en 1929 en una familia que no se había opuesto al nazismo, vivió el final de la guerra, la reconstrucción, la descolonización, la llegada a la luna, la carrera nuclear, Mayo del 68, la creación de la Unión Europea, la construcción y la caída del Muro, el fin de la URSS, la aparición de Internet, el euro, las guerras del Golfo, la de Yugoslavia, el 11-S, el ascenso de China, la concienciación climática, el Brexit, el auge del populismo, la pandemia, la guerra de Ucrania, la de Gaza, el regreso de Trump y la aparición de la IA, temas que supo enfocar con sus teorías sobre la democracia, la comunicación, la ética y la sociedad.

Le imagino limpiando sus gafas con un pañuelo desde el salón prístino y anguloso de su casa frente al lago Starnberg, la línea azul de los Alpes…

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