En 1975 España tenía dos principales retos exteriores: Europa e Iberoamérica. En los años 80 volvió la vista a Europa. Ahora, cuando España vuelve a interesarse por el otro lado del Atlántico, hay tres aspectos que examinar: las relaciones bilaterales con cada país de Iberoamérica, la formulación de una política de la UE hacia el nuevo continente y las reuniones en Iberoamérica.
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