La situación en Irán y la victoria de Hamás en las elecciones palestinas ofrecen a los europeos la posibilidad de demostrar su papel como mediador respetado en la resolución de conflictos. La capacidad de desempeñar un papel internacional con éxito sólo se conseguirá si los miembros de la UE tienen el coraje de relegar sus egoísmos nacionales y sus miedos para avanzar decididamente hacia una unión política.
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