POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 232

El expresidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, observado por Ursula von der Leyen en la sede de la Comisión Europea (Bruselas, 9 de septiembre de 2024). Thierry Monasse / Getty

Europa, en la ‘zona de muerte’: avanzar o quedar congelada

Con el eje francoalemán gripado y sin el oxígeno de la energía barata, Europa afronta su hora más crítica. Para esquivar la inercia institucional, surge un “federalismo pragmático” dispuesto a romper las reglas.
Nacho Alarcón
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A medida que se acerca la mitad de la legislatura europea, una de las cuestiones más urgentes para la Unión tiene que ver con algo tan difuso como su relación con la historia y la urgencia. Uno de sus principales retos en los últimos tiempos ha sido aprender a interactuar con la historia como un hecho vivo. Durante décadas se acostumbró y acomodó a su relación con una historia “muerta”, pasiva, la del mito fundacional tras la Segunda Guerra Mundial. Después de las revoluciones de 1989, Europa supo responder a la llamada de la historia, y la gran ampliación de 2004 es su demostración.

Tras ese capítulo, Europa retomó la esperanza de que la historia volviera a ser algo que le pasa a los demás. Ese sueño ha durado casi dos décadas, marcadas, sí, por una gestión permanente de crisis y de eventos históricos, pero casi siempre internos, acotados, con un claro carácter temporal. Hasta 2022. De nuevo, desde entonces, la UE está teniendo que aprender a interactuar con la historia sobre la marcha. A afrontar retos enormes que tienen que ver con que el garante de la seguridad de los europeos ya no considera una prioridad protegerlos, y con un modelo económico que está gripando, tanto por el frente de los precios de la energía como por el ascenso de China y un comercio mucho más complejo.

Recientemente, al recibir el premio Carlomagno por su contribución a la construcción europea, el antiguo primer ministro italiano y expresidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, resumió el momento actual que afronta la Unión. “No voy a fingir que lo que le espera a Europa es fácil. La tensión a la que está sometido nuestro continente es profunda y se agrava mes a mes. Pero este no es solo un momento…

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