Con su entrada en la Comunidad Europea en 1986, Portugal puso fin a la etapa de inestabilidad política que sucedió a la revolución de 1974, al tiempo que comenzó una reforma total de su estructura económica. Hoy, como miembro fundador de la UEM, depende de su consolidación dentro de Europa y de la extensión de sus relaciones fuera del continente, en especial en África y América Latina.
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Carta de China: El contencioso del mar del Sur
Entrevista con Romano Prodi, por Senén Florensa y Elisabetta Ciuccarelli
La reunificación de Alemania y sus consecuencias para Europa
La transición económica soviética y el futuro de la perestroika
Política energética de Obama después de un año