La potencia electoral de Marine Le Pen en Francia recuerda de nuevo a los europeos el gran número de ciudadanos dispuesto a dar su confianza a formaciones políticas que desafían los valores básicos de las sociedades democráticas. Los mensajes contrarios a la inmigración, antiestablishment o contra principios elementales como la libertad de prensa y de religión siguen teniendo un gran público en Europa.
El problema no es nuevo. Desde la crisis del euro, una ola de partidos de extrema derecha de Norte a Sur y de Este a Oeste ha llegado para quedarse. Pero las señales sobre el malestar ciudadano y las inclinaciones ultras ya eran antes evidentes. Solo cabe recordar que Le Pen ha sido dos veces candidata en una segunda vuelta y su padre lo fue hasta cinco, llegando en 2002 a disputar la presidencia de la República en una segunda vuelta.
Víktor Orbán en Hungría es otro…

Los derechos humanos en 1995
#ISPE 820. 3 diciembre 2012
Doce años de kirchnerismo
#ISPE 809. 17 septiembre 2012
#ISPE 1133: El triunfo del carbón
Jugando con fuego nuclear
#ISPE1144: Trump siembra cizaña entre judíos
#ISPE 822. 17 diciembre 2012
ISPE 1022. 13 febrero 2017
Extrema derecha siempre al acecho


