La caída de Sadam Husein ha situado la reflexión sobre la posguerra en Irak en un primer plano. Del éxito del futuro régimen dependerá que la intervención militar anglo-norteamericana pase a la historia como una injerencia o como una liberación del pueblo iraquí. De momento la democratización es un proceso incierto, repleto de obstáculos.
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La creciente presencia económica del Golfo Pérsico en el Mediterráneo 


