POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 154

La adhesión de Croacia, ejemplo para los Balcanes

TOMISLAV MARSIC
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El ingreso croata en la UE envía un mensaje aleccionador al resto de países candidatos de la región balcánica: la ampliación sigue siendo posible, a pesar de los estragos de la crisis económica.

La larga travesía de Croacia rumbo a la Unión Europea toca a su fin. Al principio, cuando nacieron sus aspiraciones europeas, el objetivo era entrar en la UE junto con Rumania y Bulgaria. Sin embargo, no solo ha necesitado más tiempo que estos países, sino que las circunstancias del proceso han sido particulares en casi todos los aspectos.

En primer lugar, la guerra de Croacia allanó el camino para una década de pillaje privatizador y abrió las puertas a un liderazgo cada vez más autoritario que se aisló primero de la escena internacional y después de sus propios ciudadanos. Una coalición opositora con ánimo reformista se hizo con el poder en 2000 y dio los primeros pasos hacia la adhesión. No obstante, la fuga del general Ante Gotovina, buscado por el Tribunal de La Haya para la antigua Yugoslavia, retrasó el comienzo de las negociaciones hasta octubre de 2005.

En segundo lugar, el proceso de adhesión diseñado para Croacia es distinto del seguido por los países de la ampliación de 2004-07. Las dificultades experimentadas durante el ingreso de Bulgaria y Rumania han llevado a que la adhesión exija no solo la adopción del acervo comunitario, sino su aplicación. La Comisión Europea ha introducido así nuevas condiciones de tipo operativo para garantizar que la ley comunitaria no solo se incorpore a la legislación nacional, sino que efectivamente se aplique. Estas condiciones obligaron a Croacia a una preparación más concienzuda que se ha traducido, no obstante, en la ralentización del proceso…

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