POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 202

Un grupo de hombres espera en el quiosco de telefonía móvil en Kampala, Uganda, el 18 de enero de 2021, después de que Internet se restaurará parcialmente tras un apagón casi total en el país de cinco días. GETTY

La brecha digital de un continente

África necesita ampliar una conectividad digital a escala continental y de forma coordinada para reforzar el vínculo entre las ciudades y el campo, impulsar la productividad, crear empleo y promover la transformación rural.
ARTHUR MINSAT
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La pandemia de Covid-19 está reforzando el impulso de la transformación digital de África. Durante la última década, el continente ha ampliado rápidamente su infraestructura de tecnologías de la información y la comunicación (TIC). El acceso a las redes de cuarta generación (4G) ha pasado de cubrir al 10% de la población en 2012, cuando llegó al continente, al 58% de cobertura en 2020. El Covid-19 ha acelerado la digitalización al obligar a recalibrar de manera brusca la forma de interactuar de los individuos. En Ruanda, el número de transferencias de dinero móvil de persona a persona no llegó al millón en la semana anterior al confinamiento. Solo cinco semanas después, el volumen de las transacciones móviles se triplicó, hasta superar los tres millones semanales y su valor se cuadruplicó, hasta alcanzar los 40.000 millones de francos suizos (42 millones de dólares).

Por desgracia, el Covid-19 es también un acelerador de la desigualdad. La brecha digital en África ya era muy pronunciada antes de la pandemia. Entre otras muchas dimensiones interrelacionadas, el acceso de los jóvenes africanos a las herramientas digitales variaba según los perfiles geográficos, de género, educativos y laborales. La brecha digital entre las zonas urbanas y las rurales es fundamental. Aunque el 60% de la población africana vive en zonas rurales, solo el 22% de los jóvenes de estas zonas utiliza internet con regularidad.

El acceso a los flujos de datos y a internet no se está difundiendo por igual a todos los segmentos sociales ni a los agentes económicos africanos, lo que hace temer efectos agravantes de la pandemia sobre la desigualdad. Los 300 millones de africanos que actualmente viven a más de 50 kilómetros de una conexión de banda ancha por fibra o cable no están aprovechando plenamente los beneficios de los ecosistemas digitales. Aunque…

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