POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 233

La casa verde destruida

Sesenta años después, la novela de Vargas Llosa mantiene una asombrosa vigencia al retratar la codicia, el salvajismo y la impunidad que aún devoran nuestro mundo.
Rodrigo Blanco Calderón
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En 1935 Rómulo Gallegos publicó Canaima, la que muchos consideran su mejor novela. Treinta años después, Mario Vargas Llosa publicó La casa verde, con la que ganaría la primera edición del Premio Rómulo Gallegos en 1967.



La casa verde
Mario Vargas Llosa
Alfaguara, 2023
536 págs.


El 25 de julio de 1967, Caracas cumplía cuatrocientos años de su fundación. Para conmemorar la ocasión, la Universidad Central de Venezuela y la Comisión del Cuatricentenario habían organizado el XIII Congreso Internacional de Literatura Iberoamericana. Entre los invitados estaban Mario Vargas Llosa y Gabriel García Márquez, que acaba de publicar Cien años de soledad. Ambos se conocerían en persona a su llegada al aeropuerto de Maiquetía. El inicio del congreso se pospuso un par de días por una causa mayor: el terremoto que sacudió la capital venezolana el 29 de julio.

En el acto de entrega del premio, Vargas Llosa hizo una fervorosa defensa de la Revolución cubana. A partir de entonces, el Premio Rómulo Gallegos y la democracia venezolana se convertirían en una de las principales plataformas de difusión del boom de la novela latinoamericana, a la par que sus autores desviaban el rédito simbólico de ese prestigio para apoyar la causa de Fidel Castro. Y no solo el simbólico: cuando obtuvo el galardón en 1972, García Márquez donó el premio en metálico para la creación del partido Movimiento al Socialismo.

Treinta años más tarde, el 9 de julio de 1997, ocurrió el terremoto de Cariaco, en el oriente de Venezuela. En agosto de 1999, Roberto Bolaño ganaría el Rómulo Gallegos con Los detectives salvajes, una novela que parecía enterrar el legado del boom, de la misma manera que La casa verde lo había hecho con el del maestro Gallegos. En lo político, Vargas Llosa había dejado de ser un…

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