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Neila Tazi Abdi en el Festival Gnaua y Músicas del Mundo de Esauira./©festivalgnaoua

La cultura marroquí en tiempos de la Covid-19

'Marruecos ganaría mucho si promocionara mejor su patrimonio para convertirlo en cadena de transmisión de la política cultural, turística y educativa'.
ENTREVISTA CON NEILA TAZI ABDI
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Neila Tazi Abdi es una mujer emblemática del Marruecos de hoy. Representa a la Confederación General de Empresas Marroquíes (CGEM) ante el Parlamento y es la primera mujer en ostentar la vicepresidencia de la Cámara de Consejeros del Reino de Marruecos. Además de su participación en la vida política marroquí, es pionera en la internacionalización de la música gnaua, incluida en 2019 en la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Unesco. Es fundadora y productora del Festival Gnaua y Músicas del Mundo de Esauira, uno de los festivales más queridos por los amantes de la música étnica, en general, y gnaua, en particular. Asimismo, Tazi Abdi sigue luchando por promover la cultura en Marruecos desde la presidencia de la Federación de Industrias Culturales y Creativas (FICC).

Afkar/Ideas la ha entrevistado por videollamada para conocer mejor el papel de la cultura y el arte en Marruecos y el impacto de la pandemia en este sector.

Afkar/Ideas: ¿Cuáles son los mecanismos adoptados para gestionar y afrontar la crisis provocada por la pandemia y para mantener vivo el sector cultural?

Neila Tazi Abdi: Como en el resto del mundo, el sector cultural marroquí se ha visto muy afectado. En estos momentos, transcurrido un año, siguen sin reanudarse las actividades culturales, salvo la de las galerías, que pueden abrir ocasionalmente con medidas sanitarias muy estrictas. Además, siguen en marcha algunos rodajes de cine y televisión. Por el contrario, no se celebran espectáculos en vivo, ni conciertos, ni festivales, los teatros y los cines también están cerrados.

Como presidenta de la FICC, que se enmarca en la CGEM, hemos trasladado al gobierno los datos referidos al número de empresas y puestos de trabajo afectados, y que da una idea del impacto directo de la crisis sobre los gestores profesionales de las industrias creativas y culturales. Se han facilitado ayudas directas a los cines, cuyos ingresos conocemos al detalle, por la venta de entradas. Es necesario señalar que en Marruecos existe un sector cinematográfico muy organizado, con un centro cinematográfico marroquí y partidas presupuestarias destinadas a la producción nacional de cine.

En paralelo, se ha firmado con el gobierno un programa de ayudas para todas aquellas empresas cuyos puestos de trabajo están en riesgo por el parón de las actividades. Se trata de ayudas directas, aunque obviamente no son el equivalente a un salario completo. Se han dictado también moratorias y aplazamientos de créditos para estas empresas, porque algunas no van a poder devolverlos en el corto plazo. Además, se han concedido créditos equivalentes a un mes de facturación para mantener la tesorería. Por desgracia, no son medidas que beneficien a los artistas de forma directa.

 

«Tras la pandemia, la cultura será un componente clave para la recuperación mundial»

 

A/I: Hablando de los artistas, ¿cuál es su situación en el contexto actual?

N.T.A.: Cabe señalar que quienes trabajan en el mundo del arte o las artes escénicas bregan desde siempre con dificultades. Muchos artistas no se encuentran en una situación fácil, porque sus actividades se han detenido y muchos no recurren necesariamente a los mecanismos establecidos y que les permitirían tener una situación menos precaria. Por ejemplo, en Marruecos existe la tarjeta de artista, que da derecho a una mutua. Por desgracia, no todos los profesionales de este sector la solicitan o la administración tarda en darla.

Sin embargo, muchos artistas se han beneficiado de los programas de incentivos a la creación del Ministerio de Cultura, cuyo objetivo es poner a disposición de los creadores una serie de fondos para que puedan seguir creando durante este periodo de cese de actividad.

Esta crisis será un punto de inflexión y a largo plazo podría tener un impacto positivo en el sector, pues hemos cobrado conciencia de su fragilidad y de la necesidad de darle solidez. Hemos intentado convertir esta crisis en una oportunidad para abordar los problemas relacionados con los sectores cultural y creativo, un motor de desarrollo económico y social para nuestro país, cuyo potencial no estamos aprovechando del todo.

A/I: Si he entendido bien, se pusieron en marcha mecanismos diversos. ¿Qué queda por hacer, en su opinión? ¿Puede el gobierno hacerlo mejor?

N.T.A.: El gobierno debería hacer más. Somos un país que tiene la suerte de tener un patrimonio con un gran potencial cultural en todos sus sectores. En cuanto a la creación contemporánea, tenemos talentos que destacan en varios ámbitos: en la industria cinematográfica hay directores que están haciendo cosas muy interesantes y cuyos trabajos están siendo seleccionados y premiados en los principales festivales del mundo. Celebramos festivales de música con éxito internacional y contamos con un verdadero patrimonio musical. Tenemos yacimientos prehistóricos muy importantes y una verdadera riqueza en el ámbito de la arquitectura, la moda o la gastronomía. Marruecos ganaría mucho si promocionara mejor su patrimonio para convertirlo en cadena de transmisión de la política cultural, turística y educativa. Esto nos permitiría brillar con luz propia y atraer aún a más turistas, y ofrecer a la juventud más medios de emancipación, desde edades más tempranas. La cultura puede crear muchos puestos de trabajo, pues es uno de los sectores más atractivos para los jóvenes. El amplio número de mujeres artistas demuestra que la cultura es un vector muy importante de emancipación.

En octubre de 2019, la federación organizó la primera asamblea de las industrias culturales y creativas, en colaboración con el Ministerio de Cultura. La primera recomendación acordada por dicha asamblea fue desarrollar una gran estrategia nacional para las industrias culturales y creativas. Hoy esa estrategia está en estudio, y el Ministerio de Cultura ha puesto en marcha un plan de futuro para el sector cultural y creativo que en menos de un año presentará al gobierno, al sector privado, a la opinión pública y a la sociedad civil.

 

Estudios de la OCDE demuestran que el turista cultural gasta un 30% más que el convencional

 

A/I: ¿Cuáles cree que serán las consecuencias sociales de la paralización de las actividades culturales, especialmente entre los jóvenes? ¿Qué papel desempeñará la cultura en la pospandemia?

N.T.A.: Toda la ciudadanía sufre el que no se lleven a cabo actividades culturales, no solo los jóvenes. Como en el resto del mundo, hemos recurrido a los libros y a Netflix, que son realmente lo único que nos queda para evadirnos y vivir momentos amenos en esta durísima crisis, que ha afectado tanto a la economía como a las relaciones humanas, en la que muchas familias han tenido que respetar las normas de distanciamiento. Todo el mundo ha sufrido los mismos efectos. Tanto los jóvenes como los no tan jóvenes demandan enérgicamente que se recupere la vida social a través de la actividad cultural.

Tras la pandemia, la cultura será un componente fundamental para la recuperación mundial. Cualquier país que quiera decir “hemos vencido a la Covid” tendrá que enviar señales claras a través de la reanudación de la vida cultural, pues la vida cultural crea vida social. Si queremos que la gente, los turistas y los inversores recuperen la confianza, debemos enviar un mensaje firme, poniendo en marcha múltiples actividades y eventos culturales y artísticos. No obstante, hay que saber que si queremos programas y proyectos de calidad, debemos ocuparnos de ello ahora, pues estos requieren tiempo: se han de preparar las actividades culturales previas que ayuden a poner en marcha políticas de recuperación.

A/I: Usted fundó el Festival Gnaua y Músicas del Mundo de Esauira del que, además, es productora desde el principio. ¿Cómo surgió la idea de crear este festival y cuál es el secreto de su éxito?

N.T.A.: Junto a un grupo de amigos apasionados tanto de la música como de Esauira, tuvimos la idea de organizar un festival de música fusión porque el gnaua fascinaba a tantos artistas del mundo. Muchos grandes músicos de los años setenta y ochenta se interesaron por este tipo de música, pero nadie en Marruecos imaginó que una música que los músicos callejeros tocaban en las plazas a cambio de unos pocos dirhams fuese tan popular. No sabíamos que el gnaua significaba tanto para los marroquíes. El festival se hizo popular precisamente porque tenía una dimensión mística, espiritual y musical, en él se juntaban personas de distintos lugares y clases sociales, generaciones y nacionalidades diferentes, una verdadera mezcla de población y culturas. El gnaua interesa a músicos de jazz y blues, pero también de otros géneros, así que empezamos a explorar rápidamente varias vías artísticas y tipos de fusión. Asimismo, se produjo una coincidencia muy interesante: un año después de la creación del festival, accedió al trono Mohamed VI, un joven rey que amaba la música y las artes, y a partir de entonces el festival contó con el patrocinio real. Este festival fue muy revelador, pues demostró que los marroquíes, en especial los jóvenes, están sedientos de cultura y de música, y disfrutan mucho reuniéndose con sus semejantes en eventos de este tipo. Son ya 22 años de festival, en los que hemos atravesado periodos muy difíciles, sobre todo por los problemas de financiación, pero el festival ha conseguido perdurar en el tiempo. Hoy estamos reflexionando sobre cómo gestionar cada vez mejor estos proyectos, que deben blindarse contra cualquier vulnerabilidad. En otras palabras, proyectos como el festival no deberían lidiar con la búsqueda de financiación. Habría que garantizar su supervivencia para que los productores solo debamos ocuparnos de un reto: mantener la calidad artística.

 

Las mujeres deben trabajar para crear más espacios para ellas en los ámbitos de toma de decisiones

 

A/I: Ha hablado brevemente de Esauira, esta pequeña localidad que acoge el festival. ¿Cómo resolvieron los posibles desequilibrios entre el pequeño tamaño de la ciudad y la enormidad del Festival Gnaua y Músicas del Mundo?

N.T.A.: Esauira es una de las claves del éxito del festival. En la ciudad se entendió muy pronto que el festival representaba una oportunidad muy importante para sus habitantes y su economía.

Cuando pusimos en marcha el festival, en 1998, era una ciudad que agonizaba, inundada de problemas. Trabajamos juntos para poner en marcha el festival, para aprender a gestionar las cosas y dar una acogida adecuada a los asistentes. El festival siguió creciendo y nosotros seguimos colaborando estrechamente para gestionar ese crecimiento y para que Esauira fuera lo más acogedora posible, que a la gente le gustara venir y disfrutar de ese ambiente, del espíritu de Esauira y de los gnaua. Esauira es hoy una de las ciudades marroquíes de mejor fama en el extranjero. Se ha convertido en una verdadera capital cultural. Nuestro festival ha servido de inspiración a otros eventos culturales que atraen a visitantes de calidad, amantes del arte y la cultura. La ciudad acoge cuatro festivales durante el año.

Existen, por cierto, estudios de la OCDE que demuestran que el turista cultural gasta un 30% más que el convencional. En 2014 encargamos a una importante consultora un estudio acerca del impacto económico del festival en la ciudad. Se demostró que por cada euro que invertimos en el festival, 17 revierten directamente a la economía local. Este estudio ha hecho que los responsables políticos locales, provinciales y regionales cobren conciencia sobre la importancia de apoyar más este tipo de proyectos.

A/I: El año pasado no se pudo celebrar la 22ª edición del festival. ¿Tiene esperanzas para este año? ¿Han preparado otro formato?

N.T.A.: Desgraciadamente, el año pasado tuvimos que anular la edición de 2020, así que la próxima seguirá siendo la 22ª edición. Estamos trabajando ya en ella. No puedo dar aún fechas exactas, pues es demasiado pronto para saber si en seis o siete meses se podrán reunir 5.000, 20.000 o 30.000 personas en la ciudad. Tenemos las esperanzas puestas en el último trimestre de 2021, pues la campaña de vacunación va bien en Marruecos y el número de casos está disminuyendo considerablemente. El 2020 ha sido un año en blanco para la cultura, pero nos tememos que 2021 sea también un año en blanco.

En cuanto al formato, en 2020 no llegamos a organizar conciertos en streaming. En cambio, estamos trabajando en varios programas de televisión, pues en 2020 estábamos en vísperas de una importante efeméride, la de la inscripción en 2019 de la música gnaua en la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Unesco, que queríamos celebrar como el gran hito que supone, tras 22 años de trabajo.

En paralelo, la FICC está diseñando con el Ministerio de Cultura una gran plataforma digital, muy necesaria, para la difusión de la cultura.

A/I: Usted fue la primera vicepresidenta mujer de la Cámara de Consejeros del Reino de Marruecos. ¿Cómo valora esta experiencia? ¿Qué significa alcanzar un puesto como ese, normalmente reservado a los hombres?

N.T.A.: Tuve el honor de ser la primera mujer vicepresidenta y, sobre todo, la primera mujer en formar parte de la mesa de la Cámara de Consejeros y presidir las sesiones plenarias. Lamento ver que se ha dado un paso atrás, pues me sucedió un hombre y hoy ya no hay mujeres en la mesa. Aparte de esta importante cuestión, porque nuestra Constitución hace de la paridad un objetivo fundamental de nuestro desarrollo, hago una valoración muy positiva, ya que esta experiencia me permitió ver muy de cerca el funcionamiento de las instituciones, comprender el funcionamiento de la política y me enriqueció intelectualmente. Espero que muchas mujeres puedan tener esta experiencia.

Esta Cámara, cuya composición fue revisada en la Constitución de 2011, está integrada por parlamentarios elegidos por compromisarios. La integran representantes de la patronal, de los sindicatos de trabajadores, las cámaras profesionales y autoridades locales. Fui elegida parlamentaria en 2015 para representar a la CGEM, la patronal marroquí que representa a más de 100.000 empresas, presidida en ese momento por una mujer, Miriem Bensalah Chaqroun, que quería que la única mujer de los ocho parlamentarios de la CGEM tuviera un puesto en la mesa de la Cámara y así avanzar en la presencia femenina en los órganos de gobierno de las instituciones. Esta es una cuestión esencial porque son las mujeres en estos órganos de toma de decisiones las que trabajan para promover la causa de las mujeres. Las leyes electorales en proceso de adopción prevén un avance considerable en cuanto a la representatividad de la mujer en los próximos consejos municipales y regionales. Soy miembro de un colectivo llamado “Igualdad ahora” que lucha por modificar las leyes orgánicas para que haya más mujeres en el Parlamento y los consejos electos, y para que en el futuro las leyes contemplen la implementación del principio de paridad.