POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 231

Un bebé duerme en el hombro de su madre tras participar en el evento Naki-Sumo en el templo Senso-ji (Tokio, 25 de abril de 2026). DAVID MAREUIL / ANADOLU VÍA GETTY

La demografía y los límites del auge de Asia Oriental

China, Japón, Corea del Sur y Taiwán están a punto de entrar en una era de despoblación que envejecerá drásticamente sus sociedades y redibujará los equilibrios de poder en la región. El ‘siglo asiático’ podría no llegar nunca.
Nicholas Eberstadt y Patrick Norrick
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El interés compuesto es la octava maravilla del mundo. Quien lo entiende, lo gana; quien no, lo paga”. Este famoso aforismo se atribuye al gran físico Albert Einstein, pero también resultará familiar a quienes estudian demografía. En la realidad demográfica, el cambio geométrico, si se mantiene, tiene el poder de reconfigurar las poblaciones nacionales y los equilibrios geopolíticos de forma radical. Esto es válido tanto para el crecimiento exponencial de las poblaciones como para su declive exponencial. El poder del interés compuesto en demografía entra en acción de forma silenciosa al principio, como de puntillas, pero a lo largo de una o dos generaciones puede cambiar el rostro del mundo, alterando sin concesiones el ámbito de lo posible para los Estados afectados.

En las próximas décadas, Asia Oriental experimentará quizás el cambio demográfico más dramático del mundo moderno. Todos los principales Estados de la región –China, Japón, Corea del Sur y Taiwán– están a punto de entrar en una era de despoblación, en la que envejecerán drásticamente y perderán millones de personas. Según las proyecciones de la División de Población del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de la Organización de las Naciones Unidas, las poblaciones de China y Japón se reducirán en un 12% y un 17%, respectivamente, entre 2020 y 2050. La población de Corea del Sur se reducirá en un 13%. Y la de Taiwán disminuirá en un 18%, según las estimaciones. La población de Estados Unidos, por el contrario, va camino de aumentar un 12%.

 

 

Las personas –el número de seres humanos y el potencial que encarnan– son esenciales para el poder estatal. En igualdad de condiciones, los países con más habitantes cuentan con más trabajadores, economías más grandes y una mayor reserva de soldados potenciales. Como resultado, a los países en crecimiento…

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