La Unión Europea se enfrenta a una coyuntura histórica de la que puede salir o reforzada en su unidad o con un retroceso en su cohesión, que costará muchos años recuperar y reconstruir.
Las debilidades y contradicciones de la construcción europea no son nuevas, solo se ponen de manifiesto o se agudizan en tiempos de crisis. Hay cosas que se han hecho y se están haciendo mal, otras que no se han terminado y otras que nunca se han intentado. Si convenimos en que las crisis son una oportunidad para el cambio, es el momento de fijar unas líneas de acción para superar esas vulnerabilidades, que están haciendo zozobrar el barco comunitario, y construir así un futuro sólido común.
Hay muchas acciones necesarias, urgentes o deseables. Pero tal vez las más trascendentales para el futuro de la Unión Europea se podrían sintetizar en las siguientes:
1. Definir el modelo institucional futuro o deseable. A día de hoy ya existen en la UE dos grupos de países, los 27 Estados miembros y, dentro de ellos, los 17 de la zona euro, que disponen de una instancia de debate interno, el Eurogrupo, creado por el Consejo Europeo en 1997 y regulado por el Tratado sobre el Funcionamiento de la UE a partir del Tratado de Lisboa. Este grupo se reúne a nivel ministerial una vez al mes, precediendo a la reunión a 27 del Consejo de Economía y Finanzas (Ecofin). Aunque continúa siendo una instancia informal, lo cierto es que las reuniones del Ecofin ratifican las decisiones del Eurogrupo…

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