POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 218

La última colonia: el Derecho por encima de todo

El magistral especialista y divulgador del Derecho Internacional, Philippe Sands, en un David contra Goliat con final feliz.
Joaquín Tamames
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En Calle Este-Oeste (2017) y Ruta de Escape (2020), Philippe Sands (Londres, 1960) refirió brillantemente las trágicas vicisitudes históricas que llevaron a la tipificación de los crímenes de genocidio y de lesa humanidad (o crimen contra la humanidad), que en la actualidad están bajo la jurisdicción de la Corte Penal Internacional de La Haya. Ambos libros han merecido amplio reconocimiento por su rigor intelectual y su vigor narrativo.

 

La última colonia
Philippe Sands
Anagrama, Barcelona, 2023
304 págs.

 

En La última colonia (2022) Sands vuelve a explorar la pugna entre justicia e injusticia, entre humanidad y barbarie, dirimida por un tribunal. Como en los libros mencionados, Sands disecciona un devenir histórico para reivindicar la vigencia del Derecho en general y del Derecho Internacional en particular. Como profesor de Derecho Internacional y exitoso abogado en distintos juicios internacionales celebrados en el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, la Corte Penal Internacional de La Haya, la Corte Internacional de Justicia y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, entre otros, Sands está especialmente cualificado para ello, fusionando en una las profesiones de historiador y de jurista. Ello convierte al autor en una interesante rara avis en el mundo de los best sellers.

La última colonia trata sobre la descolonización de Mauricio (1968), la ex colonia de la que Reino Unido había desgajado en 1965 una parte de su territorio para permitir el establecimiento de la base militar estadounidense en la isla de Diego García, en el Océano Índico. Estados Unidos solo había exigido a Reino Unido que vaciase Diego García, y no el resto de las islas del archipiélago de Chagos, pero el gobierno laborista de Harold Wilson optó por evacuar todo el territorio. Como consecuencia de ello, entre 1967 y 1973, aproximadamente 1.500 habitantes del archipiélago, entre ellos los de la isla de Peros Banhos, fueron reubicados en la isla Mauricio. Como explica Sands, los habitantes dejaron atrás casas y posesiones, muebles y animales. Abandonaron así sus raíces, que en algunos casos se nos presentan benevolentes y de ensueño.

 

«Sands vuelve a explorar la pugna entre justicia e injusticia, entre humanidad y barbarie, dirimida por un tribunal»

 

Tras una larga historia de litigios, el caso llegó en 2018 a la Corte Internacional de Justicia de La Haya, que finalmente dio la razón a Mauricio en su reivindicación. Sands estuvo involucrado como abogado de la parte demandante, por lo que La última colonia no puede evitar ser un documento de parte. Pero en la “nota al lector” con la que se abre el libro, el autor nos previene:

“Esta es una historia real, contada por primera vez en una serie de conferencias que di en la Academia de Derecho Internacional de La Haya en el verano de 2021. Al haber participado en algunos de los hechos aquí relatados, soy consciente de que no soy un observador imparcial, y entiendo que los hechos, vistos desde otra perspectiva, puedan dar lugar a diferentes interpretaciones. He tratado de dar un relato personal que, sin embargo, es lo más justo y equitativo posible”.

El libro sirve como denuncia de un fallido cierre colonial y de los dobles raseros que imperan en política internacional, por un lado, y como expresión de las limitaciones en la ejecución de las resoluciones de Naciones Unidas, por otro. Pero es también una reivindicación del Derecho Internacional, del tesón de Mauricio para defender una causa justa y de la profesionalidad de los abogados que contra viento y marea fueron capaces de revertir una injusticia histórica.

La última colonia está agraciada por la claridad narrativa habitual de Philippe Sands y, como sus libros precedentes, está excelentemente documentada. La cita final de Aimé Césaire (1913-2008) es de máxima actualidad: “Una civilización que juega con sus principios es una civilización moribunda”. La entronco con esta otra del insigne profesor Juan Iglesias (1917-2003): “Busquemos en el Derecho ayuda para el hombre, para la dignidad de cada hombre” (Visión española del Derecho, 1953).