Han pasado casi cuatro meses desde que comenzó la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, lo que ha sumido a los Estados árabes vecinos del Golfo en el fuego cruzado del conflicto. Convertidos cada vez más en un centro neurálgico de la producción cultural de la región, los Estados vecinos del Golfo vivían un renacimiento sin precedentes antes del conflicto, impulsado por enormes inversiones estatales y programas de diversificación que buscaban reducir la dependencia de los combustibles fósiles. Aunque la guerra ha provocado un repentino descenso del turismo, lo que ha llevado a la cancelación y el aplazamiento de numerosos eventos y proyectos, el sector cultural de los Estados árabes del Golfo está mostrando una notable resiliencia para adaptarse a un período de incertidumbre y dificultades económicas, al tiempo que preserva su patrimonio, su esperanza y su determinación para hacer realidad las ideas que llevan tanto tiempo gestándose.
Desde que Estados Unidos e Israel lanzaron su primer ataque el 28 de febrero, Irán ha atacado al Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) —los seis países árabes del golfo Pérsico que comparten vínculos políticos y económicos— con miles de misiles y drones. El objetivo eran las bases estadounidenses de la región, pero también atacaron infraestructuras civiles, aeronáuticas y energéticas en todo el Golfo, lo que ha provocado gran alarma e incertidumbre. Emiratos Árabes Unidos, Catar, Arabia Saudí, Kuwait y Baréin, que albergan bases militares estadounidenses, fueron objeto de ataques regulares. Todos estos Estados también han realizado importantes inversiones en su cultura y patrimonio para desarrollar sus respectivas economías creativas, impulsar el turismo y reducir su dependencia de los hidrocarburos.
A medida que la guerra persistía y el estrecho de Ormuz permanecía cerrado, muchos en el extranjero seguían preguntándose cómo sobreviviría la creciente infraestructura cultural del Golfo, que había atraído…



