AFKAR-IDEAS  >   NÚMERO 47

Las milicias en la nueva guerra civil libia

SAÏD HADDAD
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Desde la caída de la Yamahiriya, las milicias son a la vez adversarios del poder político y de su brazo armado y fuerzas que ayudan a ese poder en el ámbito de la seguridad.

En las elecciones legislativas del 25 de junio de 2014,  que debían aclarar el complejo y confuso panorama político libio y poner fin a la parálisis en la cúpula del Estado, se impuso el “movimiento civil” y los islamistas quedaron marginados en la nueva Cámara de Representantes que sustituye al antiguo y desacreditado Parlamento, el Congreso General Nacional (CGN). Estas elecciones se celebraron con el trasfondo de la Operación Dignidad (Karama) lanzada desde Bengasi por el general retirado Jalifa Haftar el 16 de mayo de 2014. El 13 de julio, una coalición de milicias reunidas en torno a la Operación Amanecer de Libia (Fajr Libya) se alzó contra la primera, que pretendía ser una reacción frente al bloqueo de las instituciones libias, el recrudecimiento de la violencia y los islamistas que dominan el CGN, que decidió prolongar arbitrariamente su mandato hasta diciembre de 2014. Los combates de Trípoli en el verano de 2014, y la toma de esta última por Fajr el 23 de agosto, provocaron el repliegue del gobierno en la ciudad de Tobruk, en una zona controlada por los partidarios o aliados del general Haftar.

Libia se encontró así con dos gobiernos y dos parlamentos. Solo el gobierno de Abdullah al Thini en Tobruk ha sido reconocido por la comunidad internacional. Estas dos coaliciones, heteróclitas y paradójicas, agrupan en su seno a numerosas milicias que aparecieron durante la guerra de 2011 y que se han autoproclamado guardianas de la revolución. Estas, desde la caída de la Yamahiriya, se han convertido a la vez en adversarios del nuevo poder político y de su brazo armado…

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