Los biocarburantes de primera generación tienen un desarrollo muy limitado y sólo serán justificables de producirse con cultivos específicos, de forma sostenible y sin afectar al mercado alimentario. Sin embargo, los de segunda generación ofrecen unas perspectivas esperanzadoras.
PARA LEER EL ARTÍCULO COMPLETO
¿Ya eres suscriptor? Inicia sesión

La política de I+D+i en España: una visión comparativa 


