La presencia de Xi Jinping, en su primera visita a India en siete años, y de Vladimir Putin en la 18ª cumbre de los BRICS en Nueva Delhi confirmó el creciente peso que ambos conceden a un bloque que reúne ya a 11 países y representa alrededor del 30% del PIB mundial y cerca del 40% en paridad de poder adquisitivo.
En 2025, una declaración de los BRICS había condenado la “guerra de los 12 días” contra Irán. Esta vez, el documento pidió contención y rechazó las acciones militares unilaterales y las sanciones económicas, pero evitó atribuir responsabilidades concretas por la guerra y la crisis energética. Tampoco convirtió Ucrania en uno de los asuntos centrales de la cumbre.
La cautela refleja la creciente heterogeneidad de unos BRICS ampliados. En Nueva Delhi se sentaron en la misma mesa Masud Pezeshkian y el representante de Emiratos Árabes Unidos, pese a que en los últimos seis meses las defensas aéreas emiratíes han tenido que hacer frente a miles de drones y misiles iraníes. India y Brasil, por su parte, declinaron participar en un ejercicio naval frente a las costas de Sudáfrica promovido por China bajo la denominación BRICS+.
El bloque encontró más terreno común en su rechazo al unilateralismo de Washington y en la reivindicación de una mayor representación del Sur Global en las instituciones internacionales. El anfitrión, Narendra Modi, aprovechó esa posición para presentarse como fiel de la balanza entre las distintas sensibilidades del grupo.
En su discurso inaugural, Modi…

Los BRICS: unidad exterior, divisiones internas


