POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 234

Los intelectuales contra la decadencia de la democracia

Lejos de anunciar el apocalipsis o proponer soluciones fáciles, Ángel Rivero ofrece un análisis clarificador que desmonta malentendidos, tópicos perniciosos y verdades a medias que abren la puerta a los discursos iliberales
María Luisa Sánchez-Mejía
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Hoy, la principal batalla contra la decadencia de la democracia la libran fundamentalmente los intelectuales. Mientras los políticos calculan por dónde soplará el viento para ofrecer un perfil menos expuesto y la Unión Europea advierte, pero sin voluntad de tomar decisiones, los teóricos de la política se lanzan sin cesar a los ruedos editoriales para gritar sus temores, a la espera de que alguien con capacidad de gobierno los escuche, reflexione y, de una vez por todas, actúe.



El curso perdido de la democracia
Ángel Rivero
Ediciones Encuentro, 2026
236 págs.


El libro de Ángel Rivero pertenece a esta cruzada, que cada vez se enfrenta con más obstáculos para salir victoriosa: desafección del electorado, populismos de variado pelaje, confusiones semánticas con intención de engañar, polarización, elogios del autoritarismo y un largo etcétera que aumenta día a día.

Lo primero que hay que destacar es que el ensayo de Rivero no pretende ni anunciarnos el apocalipsis ni proponer respuestas o soluciones expertas, consejos bienintencionados muy puestos en razón, pero bastante inoperantes para la política práctica en situaciones concretas.

El curso perdido de la democracia ofrece, sobre todo, un análisis clarificador para deshacer malentendidos, tópicos perniciosos, verdades a medias y todos esos discursos que confunden y sirven de puerta de entrada a toda clase de iliberalismos y totalitarismos.

El concepto mismo de democracia se somete a un debate que atraviesa toda la obra. Rivero pone mucho empeño en distinguir claramente la democracia liberal parlamentaria de otras modalidades que pretenden alcanzar la auténtica democracia al declarar la soberanía del pueblo al estilo roussoniano. En ellas, lo colectivo sustituye a los derechos y libertades individuales y desemboca en la autoridad ilimitada de un líder que se erige en garante de los intereses de ese ente abstracto y nunca bien definido llamado pueblo, sin necesidad…

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