En abril de 1999 la OTAN celebrará su 50º aniversario en Washington. Aunque sus miembros tienen razones para festejar el éxito histórico de la Alianza, sería peligroso caer en la complacencia. Europeos y norteamericanos mantienen diferencias sobre cuestiones fundamentales. Por otra parte, en el ejercicio de nuevas tareas, lo que subyace es una falta de ambición estratégica.
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