El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva y parte de las élites brasileñas reclaman para su país un liderazgo «natural» en Suramérica. El esfuerzo por convertirse en miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU o por capitanear el G-20 muestra, para algunos, una política poco realista.
PARA LEER EL ARTÍCULO COMPLETO
¿Ya eres suscriptor? Inicia sesión

Francia: la cohabitación y las elecciones de 2002
Primavera 2004 - Papel 

