POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 167

Mujeres y poder en el escenario internacional

CRISTINA GALLACH
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Se cumplen 20 años de la Conferencia de Mujeres de Pekín y 15 años de la resolución 1325 de la ONU con un balance mediocre y grandes desafíos. Ya no se trata de avanzar en la igualdad, sino de lograr el objetivo 50-50, lo que requiere movilizar recursos y reclamar acciones.

En diciembre de 2010, el Instituto Europeo para la Igualdad de Género (EIGE, en inglés) me distinguió como una de las 12 mujeres que inspiraban en Europa por la promoción de los derechos de las mujeres en el ejercicio de mi trabajo en la Unión Europea. La distinción me emocionó por muchas razones, pero en especial porque durante toda mi vida profesional la promoción de la igualdad en todas y cada una de las facetas de mi trabajo ha estado siempre presente.

No se me ocurriría dirigir ningún equipo, tratar con mis superiores o definir mis objetivos sin tener en cuenta los aspectos integrantes de una perspectiva de género: desde la manera de organizar las tareas, a decisiones sobre los proyectos a llevar adelante, a cómo ayudar al avance profesional de los mas jóvenes, chicos y chicas. En todo lo que hago, intento promover la igualdad de oportunidades en estructuras generalmente poco favorables a las mujeres. Y no solo porque es la mejor manera de actuar, sino la que proporciona mejores resultados. Es, por tanto, la forma más inteligente de actuar. ¿A quién se le ocurriría desperdiciar el potencial de talento de la mitad de la humanidad, y relegarlo?

Lamentablemente es así. De esta manera, que las amigas de EIGE tengan que distinguir todavía ahora a hombres y mujeres por algo que debería ser la norma, después de años de lucha por la igualdad, es un claro reflejo de que el progreso es mucho más lento de…

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