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¿Saldrán los bancos en estampida?

GONZALO TOCA
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Las valoraciones públicas de los directivos de las entidades financieras y las previsiones de la mayoría de los analistas apuntan a una deslocalización de parte del personal y los departamentos desde Londres a algunas capitales europeas como Fráncfort o Luxemburgo en caso de ‘Brexit’.

 

El sector financiero es sin duda uno de los pilares sin los que Londres no sería Londres y Reino Unido habría dejado de ser una potencia a lomos de la globalización. Las cifras oficiales lo confirman: uno de cada cuatro empleos en la capital británica está directamente relacionado con estas empresas, algo más del 10 por cien de los impuestos nacionales, alrededor de 30.000 millones de euros, salen de sus arcas y los servicios financieros generan dos tercios de las exportaciones totales del sector servicios.

Siendo un motor enorme de bienestar y prestigio internacional para el país, no resulta extraño que el primer ministro David Cameron haya convertido la autonomía de la City frente a las regulaciones de Bruselas –que algunos expertos piensan que podrían debilitarla frente a plazas como Nueva York– en un requisito fundamental para defender que Reino Unido no se desgaje de la Unión Europea en el referéndum que se celebrará el 23 de junio.

El 20 de febrero, los principales medios de comunicación del planeta abrieron sus informativos y sus ediciones anunciando que Cameron iba a hacer campaña por la permanencia de su país en la UE, porque había conseguido un buen acuerdo. Sin embargo, entre la fanfarria promovida por el primer ministro se ocultaba una decepción: los legisladores de Bruselas lo tendrían más difícil si querían imponer sus normas en la City pero eso, como apuntaba Financial Times en un análisis de urgencia, no significaba que no pudieran hacerlo.

De hecho, era previsible que siguieran acumulando más y más competencias…

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