POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 232

Pasajeros del metro se agolpan durante la hora punta de la tarde (Nueva York, 5 de mayo de 2017). ROBERT NICKELSBERG / GETTY

Una política tecnológica para la humanidad

La historia se repite: primero internet, luego el ‘big data’, ahora la IA. Cada vez, la promesa de una tecnología liberadora termina convertida en infraestructura de poder concentrado en muy pocas manos.
Gry Hasselbalch
 | 

La inteligencia artificial (IA) ha sido definida como la mayor invención jamás realizada por los seres humanos y, al mismo tiempo, como la mayor amenaza contra la humanidad. ¿Logrará la tecnología todo aquello que soñamos y que nos prometen los líderes de sus grandes empresas? ¿Logrará curar el cáncer, resolver los mayores problemas del mundo y comprimir cincuenta años de ciencia en solo cinco? ¿Provocará la extinción de la humanidad? ¿O existe una tercera vía de cara a un futuro en el que los humanos sean más poderosos que las máquinas que crean? La respuesta a todas esas preguntas sería la siguiente: depende de quién controle la narrativa y la infraestructura de la IA.

Hemos entrado en la Era de las Máquinas de IA; una época en la que los sistemas de inteligencia artificial se han convertido en la propia infraestructura de la sociedad. A diferencia de la era de internet, donde la información viajaba y los sistemas quedaban conectados entre sí, o de la era del big data, donde los datos se transformaban en materia prima, la Era de las Máquinas de IA no solo conecta o transforma. También actúa, predice y moldea destinos humanos. Su materia prima no se limita solo al espacio (los datos de lo que ha sido), sino que también incluye un factor temporal (las predicciones de lo que será). Y, a diferencia de las eras mecánicas anteriores, donde las máquinas se diseñaban con idea de aumentar la capacidad física del ser humano, la ambición dominante en la Era de las Máquinas de IA es expandir, e incluso sustituir, el poder cognitivo y político de las personas.

El motor de la Era de las Máquinas de IA es la “Máquina del Destino”1, impulsada por la extracción y el procesamiento de la materia…

PARA LEER EL ARTÍCULO COMPLETO