LILIA WESLATY

El presidente, presentándose como arquetipo de la integridad y la justicia, ha concentrado todos los poderes y sumido al país en un autoritarismo cuyo desenlace es incierto.
Frente a la pandemia, los artistas del mundo árabe siguen sufriendo la mala gobernanza de los Estados. El virus no ha hecho sino exacerbar una situación ya deplorable.
El nuevo presidente Kais Said tiene el encargo de ‘restaurar la revolución confiscada’, despertando esperanzas, pero también dudas entre los tunecinos.