Una nueva era militarista
La ingente movilización de recursos públicos para mejorar las fuerzas armadas ha disparado a las empresas de defensa en bolsa, en previsión de una nueva época dorada en el sector. La apuesta, sin embargo, no podría llegar en peor momento para los europeos, lastrados por la deuda pública, la dependencia del gas ruso, una inflación desbocada y una población envejecida.
