El castillo de naipes más poderoso del mundo

 |  28 de enero de 2015

En The Fierce Urgency of Now, Julian Zelizer, historiador de la Universidad de Princeton, repasa los extraordinarios logros políticos alcanzados en Estados Unidos en apenas tres años de la década de los sesenta. Entre 1963 y 1966 se adoptaron la Ley de Derechos Civiles y Derecho al Voto, Medicare y Medicad, el programa Guerra contra la Pobreza, se promovieron inversiones nacionales en educación e infraestructuras, además de una serie de leyes pioneras en la protección del medio ambiente y los derechos de los consumidores. En resumen, lo que se conoce como la Gran Sociedad, pergeñada por el presidente Lyndon B. Johnson.

Un periodo de increíble actividad legislativa en el Congreso estadounidense que contrasta con la parálisis política que sufre en la actualidad Washington. Las últimas legislaturas –la de 2011 a 2013 y la de 2013 a 2015– han sido las menos productivas del Congreso, en leyes aprobadas, desde el final de la Segunda Guerra mundial. Cuando a Zelizer le preguntan por la posibilidad de que un presidente de EE UU alcance nuevamente cotas de actividad legislativa similares a la de 1963-1966, el historiador replica: “Necesitaremos un Congreso diferente para lograr una gran sociedad, no solo un presidente diferente”.

Así que no se trata únicamente de Barack Obama, sino también del Capitolio. Algo que podría cambiar este año. Por primera vez desde 2006, el Partido Republicano tiene mayoría en ambas cámaras del Congreso, el Senado y la Cámara de Representantes, por lo que ya no podrá culpar a los demócratas de la parálisis legislativa. Pero como recuerda Marc Bassets, “traducir este poder en leyes será tanto o más difícil de lo que lo ha sido para el Partido Demócrata cuando tenía la mayoría en estas Cámaras”.

 

Castillo de naipes

El 27 de febrero de 2015 regresa House of Cards, con su tercera temporada. La serie de Netflix ha permitido a sus seguidores pasearse por el Congreso de EE UU como por el salón de su casa. La política americana queda retratada como cínica y despiadada, tal vez acorde con los tiempos que corren. Un sentimiento de desafección domina a la ciudadanía, que considera a la clase política no solo corrupta, sino incapaz.

 

 

Los líderes republicanos prometen gobernar con responsabilidad y abandonar la táctica del bloqueo sistemático. ¿Simple fachada de cara a las elecciones presidenciales de 2016? ¿O genuino propósito de enmienda?

Su mayoría en el Senado es escueta: 54 de 100 escaños, por debajo de los 60 necesarios para lograr la mayoría cualificada que permitiría superar la minoría de bloqueo demócrata. Pero incluso si un proyecto de ley superase ese umbral con la ayuda de senadores demócratas y lograse que la Cámara de Representantes refrendase la ley, se enfrentaría al posible veto de Obama, quien ya ha anunciado que no le temblará el pulso. El Congreso solo podría esquivar el veto presidencial con una mayoría de dos tercios en ambas cámaras. Algo, por el momento, difícil de concebir.

 

Quién es quién

La política americana, no obstante, depara sorpresas. Y no todas desagradables, como en House of Cards. La serie cuenta las andanzas de Francis Frank Underwood, desde sus comienzos como whip de la mayoría demócrata en la Cámara de Representantes hasta donde su sed de venganza le permita (aviso para navegantes: muy lejos y muy arriba). El whip o jede de disciplina vigila la intención de voto de los congresistas de su partido sobre los diferentes proyectos de ley. Su labor consiste en “contar cabezas”, al tiempo que mantiene la disciplina y unidad del partido, persuadiendo a los miembros rebeldes de votar como deben. Ahí entraría en juego la otra cara de su trabajo, manejada con maestría por Underwood: “cortar cabezas”.

¿Quiénes llevan las riendas (y el látigo) en el nuevo Congreso estadounidense de mayoría republicana? El republicano John Boehner, de 65 años, es el speaker o presidente de la Cámara de Representantes, segundo en la línea de sucesión del presidente, tras el vicepresidente. No solo tendrá que vigilar de cerca a sus “superiores constitucionales”, sino sobre todo a una facción de su propio partido, la del Tea Party. En el Senado, el nuevo líder de la mayoría republicana es Mitch McConnell, de 72 años, adscrito al ala pragmática del partido. Su objetivo es demostrar que los republicanos conforman un partido fiable, capaz de gobernar.

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