El nuevo mapa de poder en Colombia

LINA CABEZAS RINCÓN
 |  29 de octubre de 2015

El 25 de octubre se llevaron a cabo las elecciones departamentales y municipales en Colombia, en las que en total se eligieron 32 gobernadores, 418 diputados departamentales, 1.101 alcaldes, 12.065 concejales y 6.700 ediles. Estas han sido las décimas elecciones de este tipo desde que en 1986 se aprobara la elección popular de alcaldes y gobernadores. La participación electoral promedio fue del 58,1%, tanto a nivel regional como municipal, si bien cabe destacar que esta aumentó ligeramente respecto a las elecciones de 2011.

 

Participación electoral según nivel político-administrativo

Nivel político-administrativo

%

Gobernaciones

60,3

Asambleas departamentales

58,9

Alcaldías

59,3

Consejos municipales

57,6

Juntas Administradoras Locales

54,4

Promedio

58,1

Fuente: Registraduría Nacional del Estado Civil.

 

Muchos han interpretado estas elecciones como una reválida sobre el proceso de paz en marcha y como un termómetro para medir la potencia de las diferentes fuerzas políticas de cara a las elecciones presidenciales de 2018, ya que hasta ahora el tablero de juego estaba totalmente abierto:

– El actual presidente, Juan Manuel Santos, no podrá presentarse nuevamente y por el momento no se vislumbra un relevo claro dentro de su partido.

– El vicepresidente de la República y líder del partido Cambio Radical (CR),  Germán Vargas, sonaba desde hace tiempo como relevo, aunque no parecía contar con el poder local que lo avalara.

Centro Democrático (CD), el partido liderado por el expresidente Álvaro Uribe, contaba en estos comicios con la oportunidad de mostrar músculo tras disputar la presidencia a Santos en las pasadas elecciones y tras dos años de fuerte oposición al proceso de paz.

– Por su parte, los partidos tradicionales, el Partido Liberal (PLC) y el Partido Conservador (PCC), han perdido desde hace años la capacidad de elegir candidatos con posibilidades de éxito en la presidenciales, optando en ocasiones por coaligarse con fórmulas ganadoras como la candidatura de Uribe en el caso del PCC o de Santos en el del PLC.

– En cuanto a la izquierda, estas elecciones buscaban testar los efectos de doce años de gobierno en la capital donde uno de los alcaldes, Samuel Moreno del Polo Democrático Alternativo (PDA), fue a la cárcel, y el último mandatario, Gustavo Petro (ex PDA, líder del movimiento Progresistas), se vio constantemente cuestionado por varios sectores.

 

Interrogantes y conclusiones

Tras las elecciones del domingo, aún  quedan muchos interrogantes abiertos, sin embargo, los resultados muestran un reacomodo de las fuerzas que puede condicionar el futuro panorama político colombiano. Algunas de las principales conclusiones que se pueden extraer de este proceso son las siguientes:

 

Consolidación de la fragmentación del poder regional en Colombia

Desde 2007, el poder regional se ha venido fragmentando, principalmente, por el debilitamiento del PLC, que ha pasado de tener por sí solo casi la mitad de las gobernaciones en 2000 a lograr tan solo cuatro en estas elecciones (y diez en coalición). Como se puede observar en la siguiente tabla, los gobiernos que predominan son los de coalición.

 

Número de gobernaciones por partido

Partido

Gobernaciones

    En coalición

Cambio Radical

5

9

Partido Liberal

4

10

Partido de Unidad Nacional

2

9

Partido Conservador

1

3

Centro Democrático

1

1

Partido Verde

0

5

Fuente: Registraduría Nacional del Estado Civil.

 

Cambios en los equilibrios de poder de la coalición de gobierno

La coalición de gobierno de unidad nacional compuesta por el Partido de la U, CR y el PL ganó la mayor parte de los gobiernos regionales y concentró la mayor parte del voto tanto en las elecciones departamentales como en las municipales. CR obtuvo importantes victorias no solo a nivel departamental, sino también a nivel municipal como, por ejemplo, en Bogotá –el segundo cargo político más importante del país– o Barranquilla –ciudad en la que el candidato radical se impuso con el 73% de los votos–. El triunfo de este partido tendrá consecuencias en la coalición de gobierno y sobre los apoyos o escollos al proceso de paz, ya que es el más crítico con el presidente Santos.

 

Votación por partido a gobernaciones y alcaldías

Partido

Gobernaciones

   Alcaldías

Partido Liberal

1.383.030

2.015.591

Partido de la U

1.631.177

2.004.078

Cambio Radical

1.067.613

1.807.884

Centro Democrático

1.091.739

1.489.239

Partido Conservador

396.982

1.420.507

Polo Democrático

498.718

Fuente: Registraduría Nacional del Estado Civil.

 

Germán Vargas, ganador de la noche electoral

El vicepresidente ha visto como su partido, Cambio Radical, ha logrado la penetración territorial para convertirse en un jugador de primera línea. Esto lo deja en un puesto privilegiado en la competencia por la presidencia en 2018. La ambigüedad de Vargas sobre su posicionamiento dentro de la coalición de gobierno y su relación con el uribismo genera grandes interrogantes sobre su estrategia de ahora en adelante.

 

El uribismo recibe un duro golpe

Estas eran las primeras elecciones regionales y municipales en las que participaban como partido y las expectativas de un buen resultado eran altas. No obstante, Centro Democrático ha conseguido tan solo una gobernación poco relevante (Casanare) y algunas alcaldías de municipios de relevancia media. El principal fracaso lo ha cosechado en Medellín, ciudad natal de Uribe. Estos resultados evidencian, por un lado, que la fuerza de este partido aún reside únicamente en la figura del expresidente, lo cual no es suficiente para competir con las maquinarias de partidos más consolidados como el PL o CR. Y por otro, que en la disputa con el gobierno de Santos, el uribismo salió derrotado.

 

Bogotá, una vez más demuestra el poder del voto de opinión

La capital colombiana siempre ha sido una plaza singular. Las lealtades partidistas tradicionales no lograron consolidarse como en otras capitales; por el contrario, durante un tiempo en Bogotá tuvieron éxito las candidaturas independientes y, posteriormente, la izquierda encontró ahí un bastión único en todo el territorio nacional. No obstante, el elector bogotano ha demostrado una vez más que no se casa con ninguna sigla partidista. El triunfo de Enrique Peñalosa ha significado la pérdida de poder de la izquierda institucionalizada que tendrá que enfrentar un escenario de postconflicto en gran debilidad.

 

El voto en Blanco, la tercera fuerza

Un hecho que llama la atención es el porcentaje de votos en blanco en los comicios departamentales. Solo el Partido de la U y el PL lograron superar al voto en blanco. A nivel municipal, el voto en blanco ganó en dos municipios, en Tinjacá (Boyacá) y en Florida (Valle del Cauca), lo que obligará a repetir la elección con nuevos candidatos. La lectura del voto en blanco debe hacerse con cuidado, pues puede evidenciar varias cosas: hartazgo, apatía y la dificultad de arraigo de los partidos nacionales.

Si se firma el acuerdo de paz con las FARC, los nuevos gobiernos municipales y departamentales tendrán que enfrentar un escenario de cambio político y social profundo. Habrá que esperar si los proyectos políticos que lideran estos nuevos mandatarios son compatibles con las exigencias que el fin de conflicto armado va a suponer para los diferentes territorios. Estamos, sin lugar a dudas, ante uno de los escenarios políticos más abiertos e inciertos de Colombia en las últimas décadas.

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