Esta semana en Informe Semanal de Política Exterior

 |  1 de febrero de 2010

Obama disciplina a los bancos.
Algo más de un año después de la reunión del G-20 convocada en Washington en noviembre de 2008 con el objetivo prioritario de regular el sistema financiero internacional, poco se había avanzado en Estados Unidos y en Europa para disciplinar las prácticas bancarias. La excepción notable fue el aumento de los impuestos a los bonos de los banqueros británicos y franceses, una medida que Barack Obama anunció el pasado diciembre. Goldman Sachs, por ejemplo, repartió en 2009 bonificaciones entre sus empleados por valor de 16.000 millones de dólares.
La irritación de la opinión pública se ha visto agravada por una avalancha de informaciones sobre el regreso de las grandes entidades mundiales a las operaciones financieras que provocaron –o contribuyeron a generar– la crisis, en momentos en los que el resto de la economía, y sobre todo el empleo, siguen sin recuperarse. La reciente derrota demócrata en Massachusetts parece haber servido de catalizador para que la Casa Blanca reactivara los planes de reforma, que se han concretado en un paquete de medidas auspiciado por Paul Volcker, el ex presidente de la Reserva Federal y hoy presidente del Consejo para la Recuperación Económica creado por Obama.
Los republicanos, que se opusieron en septiembre de 2008 al rescate de la banca y en 2009 a subirle los impuestos, podrían apoyar esta vez el plan Volcker en el Congreso. Barney Frank, presidente del comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes, se siente confiado en que las reformas sean aprobadas antes de las elecciones legislativas de noviembre.
El senador John McCain también ha manifestado su apoyo al proyecto, que se basa en dos principios: la limitación del tamaño de los bancos y la separación de las actividades de banca comercial de las de inversión, una idea que recuerda la ley Glass-Steagall, aprobada en 1933 y derogada en 1999, cuando Larry Summers, hoy director del Consejo Económico Nacional, era el secretario del Tesoro de Bill Clinton. La nueva versión de la ley Glass-Steagall prohibirá a los bancos que reciben depósitos, y que por tanto tienen garantías públicas, invertir su dinero en activos financieros en su propio beneficio (proprietary trading) y crear o patrocinar fondos de capital riesgo o especulativos (hedge funds y private equity).
En Europa el proyecto de Obama ha recibido el respaldo del Banco Central Europeo (BCE) y el Banco de Inglaterra, si bien matizado por el reproche de que la Casa Blanca se haya decantado por medidas unilaterales, cuando el compromiso adquirido en el G-20 era aprobarlas y desarrollarlas en común. Mervyn King, el gobernador del Banco de Inglaterra, ha dicho que las medidas son necesarias porque una mayor regulación y más exigencias de capital no son suficientes para evitar otra crisis.
También el comisario europeo de Competencia, Joaquín Almunia, ha considerado “muy justificado” el plan, y el Banco Internacional de Pagos se ha mostrado de acuerdo en separar la banca de inversión de la comercial. Sin embargo, no parece que Francia o Reino Unido vayan a seguir los pasos de EE UU. El primer ministro británico, Gordon Brown, ha señalado que los bancos de su país no necesitan esas medidas. Esa toma de distancia podría deberse a que la City de Londres se beneficiará del endurecimiento de la legislación que regula a Wall Street.
Las bolsas han recibido el plan Volcker con caídas del 5% en Wall Street y del 7% en el Eurostoxx por el temor de los inversores a que genere más incertidumbre, menos crédito, inversión y creación de empleo. La principal crítica de los economistas contrarios a la reforma es que las restricciones dejan fuera a la llamada “banca en la sombra”. Martin Wolf se pregunta en el Financial Times si las entidades seguirán teniendo la posibilidad de empaquetar y vender sus préstamos o asegurar (con futuros) los riesgos de esos créditos. Y si no, ¿por qué no? Todo eso ha quedado por ahora en el aire.

Véase,

Luis Alcaide, «Lehman Brothers: episodios de una quiebra», Economía Exterior, núm. 51, invierno 2009-10

Raymond Baker y Monique Danziger, «La política tributaria estadounidense en un sistema financiero globalizado», Economía Exterior, núm. 49, verano 2009

Joaquín Maudos, «El sector bancario español en el entorno de crisis financiera internacional», Economía Exterior, núm, 48, primavera 2009

José Antonio Ocampo, «Una propuesta de reforma financiera internacional», Economía Exterior, núm, 48, primavera 2009

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