Esta semana en Informe Semanal de Política Exterior: crisis

 |  20 de junio de 2011

Montaña rusa en la economía mundial.

Nouriel Roubini, que ya en 2006 predijo la actual crisis financiera, vaticinó en el verano de 2009 que la economía mundial, entonces al comienzo de la recuperación, sufriría una nueva recaída antes de consolidar su ascenso. La amenaza de esa “double dip recession” (doble caída recesiva en forma de W) no se concretó en 2010. Ahora Roubini dice que ya está aquí. En una reciente conferencia en Singapur, advirtió que los problemas fiscales en Estados Unidos, la crisis de la deuda europea, la retracción económica en China y el estancamiento en Japón configuran una “tormenta perfecta”. Se equivoque o no, lo cierto es que el pesimismo se ha apoderado de los mercados.

En EE UU los datos muestran que la economía no ha logrado consolidar su recuperación. Al contrario: después de algunos trimestres de crecer en torno al 3%, el crecimiento del PIB del primer trimestre supuso un retroceso al subir apenas un 1,8%. La Reserva Federal (Fed) ha anunciado que la economía se está frenando en cuatro de sus 12 regiones. Además, los precios de las casas no dejan de caer, lo que frena el consumo y el empleo. En mayo la creación de nuevos puestos de trabajo fue tan exigua (854.000) que la tasa de paro repuntó de nuevo al 9,1%.

Los consumidores siguen endeudados, la inversión y el empleo no despegan y los bancos no abren el grifo del crédito. Por su parte, la inflación, alentada por el alza de las materias primas, está en el 3,6%, lo que dificulta una nueva ronda de “quantitative easing” (QE), es decir, el aumento de la masa monetaria mediante la creación de dinero. Una subida de los tipos, por otro lado, podría apreciar el dólar, reducir las exportaciones y frenar la recuperación, con lo que la Fed contribuiría a cumplir la profecía de Roubini.

Entre tanto, la economía europea crece a doble velocidad. Mientras que Alemania y Suecia lo hacen a ritmos superiores al 3% o 4%, Francia y Reino Unido le van a la zaga y los periféricos están prácticamente en recesión. El crecimiento de Alemania podría verse frenado por la situación en China y América Latina, grandes clientes del país y donde también han surgido sombras en los últimos meses. En China, el gran mercado emergente para Europa, el gobierno ha elevado por novena vez desde octubre la ratio de reservas exigidas a los bancos para enfriar la economía.

Las exportaciones chinas crecieron en mayo un 19,4% interanual, muy por debajo el 29,9% de abril y del 35,8% de marzo. Ese menor dinamismo exportador se debe también al encarecimiento de la mano de obra local y a la apreciación del yuan (5% en los últimos 12 meses). El alza del precio del petróleo y de las materias primas ha tenido su parte de culpa en el freno a la recuperación. Según Fortune, si el barril de crudo no cae por debajo de los 100 dólares, el resultado podría ser un punto menos de crecimiento de la economía mundial.

Para más información:

Anders Åslund, «¿Por qué está fracasando el G-20?». Política Exterior núm. 141, mayo-junio 2011.

Charles Wyplosz, «La zona euro y España durante 2011». Política Exterior núm. 140, marzo-abril 2011.

Fernando Barciela, «La crisis que pudo no haber ocurrido». Economía Exterior núm. 54, otoño 2010.

Wolfgang Münchau, «¿Es posible que Martin Feldstein tenga razón?». Política Exterior núm. 135, mayo-junio 2010.

Luis Antonio Balduino, «La crisis como oportunidad: reformar la arquitectura financiera mundial». Economía Exterior núm. 52 otoño 2009.

Antonio Martuscelli, «Crisis financiera: la prespectiva de los países en desarrollo». Política Exterior núm. 129, marzo-abril 2009.

 

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