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#HablamosDeEuropa: Polonia en la UE: avances, retos y visión de futuro

Casi dos décadas después de su ingreso, Polonia y los polacos han demostrado su lealtad y compromiso con el proyecto europeo. Los retos internos y externos, presentes y futuros de la UE exigen una unidad que respete la diversidad, apostando, sobre todo, por la autonomía económica y el buen funcionamiento del mercado común.
Anna Sroka
 |  4 de octubre de 2022

“Nuestra pertenencia a la Unión Europea es una cuestión fundamental. La consideramos un gran éxito. Un éxito de la política que pretende seguir modernizando nuestro país, incrementar la prosperidad de sus ciudadanos y participar en la seguridad común europea. Nos esforzamos por mantener las mejores relaciones posibles con todos los países miembros de la Unión”.

Lech Kaczyński, presidente de la República de Polonia (2005-2010), durante una reunión con el cuerpo diplomático, el 10 de enero de 2006.

 

Hace 18 años, el 1 de mayo de 2004, Polonia entró en la Unión Europea. Ese momento fue la culminación de 15 años de esfuerzos de transformación, ajustes, negociaciones y sacrificios. El acontecimiento tenía una gran importancia simbólica, puesto que significaba la superación definitiva de la división de Europa y anunciaba la plena integración de la República de Polonia en las estructuras del mundo occidental. En el referéndum sobre la adhesión a la UE, más del 77% de ciudadanos polacos votaron a favor de ese paso, lo que refleja el amplio consenso social y la gran conciencia ciudadana de los beneficios que traería la adhesión a la Unión.

Y, en efecto, Polonia indudablemente se ha beneficiado de su adhesión a la UE, y el principal beneficio ha sido el desarrollo económico sin precedentes gracias a la participación en el mercado único europeo, así como el aumento del comercio exterior, los fondos de la UE, el incremento de la inversión extranjera directa y la libre circulación de personas. Según el informe publicado este año por el Instituto Económico Polaco titulado “La generación de la Unión Europea”, en los últimos 18 años el PIB per cápita ha pasado de 7.300 euros a 13.500 euros, es decir, del 49 al 76% de la media de la UE. Polonia fue el mayor beneficiario neto (en términos absolutos) de los presupuestos de la UE: el saldo positivo de los flujos financieros entre 2004 y 2018 ascendió a casi 103.000 millones de euros.

Gracias a la adhesión a la UE, Polonia registró un crecimiento económico medio anual superior en 1,04 puntos porcentuales (en comparación con la simulación de permanecer fuera de la UE). En el periodo 2004-2020, las inversiones extranjeras directas en Polonia sumaron casi 262.000 millones de dólares, es decir, casi el 58% del PIB acumulado de esos años. En paralelo, el valor de las exportaciones polacas se ha multiplicado por más de cuatro, hasta alcanzar los 335.000 millones de euros en 2020. Alrededor del 75% del volumen de exportación tiene como destino otros países miembros de la UE. La balanza comercial de Polonia ha sido favorable desde 2015, y la estructura de las exportaciones también ha ido cambiando positivamente: un porcentaje cada vez mayor (hoy más del 10%) corresponde a productos tecnológicamente avanzados.

 

«Nada menos que el 91% de los polacos apoya la pertenencia de su país a la UE»

 

No es de extrañar, por tanto, que los polacos sean firmes partidarios de la pertenencia a la UE. Las estadísticas no mienten. El 80,1% ve positivamente los beneficios económicos de la pertenencia a la UE, el 82,2% ve una mejora en el mercado laboral, y el 79% cree que la incorporación a la UE ha mejorado su nivel de vida. En general, nada menos que el 91% de los polacos apoya la pertenencia de su país a la UE.

Cabe destacar en este punto que los beneficios de la adhesión de Polonia a la UE (y de otros países de la región) también son significativos para los llamados “antiguos Estados miembros”. La apertura total de nuevos mercados, la armonización de estándares y normativas legales, la posibilidad de deslocalizar la producción y reducir costes, y la aportación de nuevas personas a sus propios mercados de trabajo son algunos de los beneficios económicos de la ampliación de la UE en 2004, que han contribuido al aumento objetivo de la competitividad y la prosperidad de los Estados miembros y, en la dimensión global, de toda la Unión.

Tampoco se puede pasar por alto el importante aspecto geopolítico de la adhesión de los países de Europa Central, entre ellos Polonia. Nuestro país no es solo un beneficiario, sino también un donante de crecimiento económico y de seguridad para la UE, sobre todo en su frontera oriental.

Cuando se producen crisis sanitarias, como la pandemia de Covid-19, o crisis de seguridad, como la de nuestros hermanos ucranianos que luchan contra la agresión rusa justo a las puertas de la UE, nos damos cuenta de la importancia que tienen para todos los Estados miembros los valores subyacentes, las normas de conducta y los instrumentos con los que podemos influir en la evolución de los acontecimientos dentro de nuestras fronteras y en nuestra vecindad inmediata.

 

Retos internos y externos

Polonia desea ser miembro de una UE económica y políticamente fuerte y eficaz, capaz de mantener la unidad respetando la diversidad política de los Estados miembros y la voluntad de sus ciudadanos. Como muestra la experiencia de las últimas crisis, la capacidad de la UE de responder con coherencia a las mismas es crucial para el futuro y la seguridad de Europa. La UE solo podrá funcionar y desarrollarse en beneficio de sus miembros mientras consiga mantener la cohesión política. En este contexto, es importante buscar el consenso sobre cuestiones relevantes y sensibles para los Estados miembros y sus ciudadanos.

Los cambios que se están produciendo en el mundo, sea cual sea su naturaleza (geopolítica, climática), supondrán un verdadero reto para la UE como conjunto. Las amenazas, tanto las naturales como las provocadas por el hombre (guerra, pauperización, escasez, migraciones masivas, enfermedades), serán un factor importante que influirá sobre el rumbo del desarrollo de la UE. Las soluciones existentes, y las que se desarrollan actualmente, no siempre han proporcionado una respuesta adecuada.

Por ello, nuestros esfuerzos no deben centrarse únicamente en preservar los logros y soluciones desarrollados hasta ahora en el marco de la UE. Construir sistemas resistentes a las crisis (sea cual sea su origen) que puedan adaptarse con rapidez a la situación, estar a la altura del desafío y seguir manteniendo el desarrollo sostenible es crucial para preservar el bienestar y la seguridad. La construcción de una UE así no solo aportará valor a los Estados miembros y a sus ciudadanos, sino que reforzará de forma real la estabilidad en nuestra región y en todo el mundo. Así es como entendemos en Polonia la autonomía estratégica de la UE, en cuyo centro debería estar un mercado común, libre de proteccionismo y libre de elementos aislacionistas. El significado clásico de la autonomía, limitado en exclusiva al contexto de la seguridad de la UE, no se adecua ni a la situación actual ni a las vinculaciones internacionales. Las relaciones comerciales, la competitividad global y las tendencias proteccionistas están convirtiéndose en factores cruciales. En este sentido, la unidad (incluida la transatlántica) del mundo occidental constituye la garantía de la seguridad y la respuesta a los nuevos desafíos.

 

«Es crucial que el mercado único esté en el centro de las consideraciones sobre la autonomía estratégica de la UE»

 

La UE debería hacer especial hincapié en el desarrollo del mercado único, siguiendo el espíritu de las cuatro libertades, que para los ciudadanos y las empresas constituyen lo más visible y perceptible de la integración europea. Para ello, debe combatir con decisión y coherencia las manifestaciones de proteccionismo y eliminar otras barreras que distorsionan su funcionamiento y reducen, o incluso eliminan, sus beneficios para nuestras sociedades. Es crucial que el mercado único esté en el centro de las consideraciones sobre la autonomía estratégica de la UE.

Polonia desea ser miembro de una Unión que garantice el respeto de los sistemas políticos y administrativos de los Estados miembros, además de responder adecuadamente a las necesidades de los ciudadanos y respetar sus deseos. En este contexto, es importante que las instituciones de la UE respeten el principio de subsidiariedad y refuercen el papel de los parlamentos nacionales en el proceso de toma de decisiones. El proyecto europeo no puede disociarse de las comunidades democráticas básicas que son las democracias nacionales.

Este planteamiento, compartido por otros Estados miembros, encontró eco en el contexto de los debates de la Conferencia sobre el Futuro de Europa. Polonia, al igual que España, cree que la clave del éxito de la Conferencia radica en una participación lo más amplia posible de los ciudadanos, tanto directamente como a través de los parlamentos nacionales. Al finalizar oficialmente la Conferencia el Día de Europa, el 9 de mayo de 2022, se inició en la UE el proceso de análisis y toma de decisiones sobre las posibles opciones para la aplicación de las recomendaciones de la Conferencia por parte de las instituciones de la UE, incluido el Consejo. Polonia apunta a la primacía del Consejo Europeo, cuya voz será decisiva en este asunto. Con todo, cualquier decisión sobre las actuaciones de seguimiento debe adoptarse en el marco del reparto de competencias basado en los tratados y respetando los principios fundamentales, como la subsidiariedad y la proporcionalidad.

La Unión Europea está obligada a apoyar a Ucrania en su lucha. Esta obligación no solo responde a la legítima preocupación por la seguridad de nuestras fronteras ante la postura imperialista y agresiva de Rusia. Somos un organismo basado en la convicción de que hay que respetar el Derecho Internacional, la igualdad y la solidaridad, lo cual tiene como consecuencia natural prestar toda la ayuda posible a un Estado brutalmente agredido. Agredido porque se atrevió a soñar con entrar en la UE y en la OTAN. Celebramos que el Consejo Europeo haya aceptado la solicitud de adhesión de Ucrania y le haya concedido el estatus de candidato. Sin embargo, la guerra continúa, siguen muriendo personas inocentes y cada día se destruyen edificios e infraestructuras del país. Ante la injustificada agresión militar de Rusia, su chantaje en lo referente a la energía y los alimentos, la desinformación difundida a gran escala, debemos mostrar unidad y firmeza: ampliar la ayuda militar y económica a Ucrania, así como aumentar la presión sancionadora sobre Rusia y, en paralelo, sobre Bielorrusia que la apoya. Solo así, consiguiendo la derrota del agresor, podremos contribuir de manera realista a la formación de un futuro orden internacional democrático y asegurar la paz para nosotros y nuestros vecinos.

 

Una agenda para la Presidencia española

Deseamos mucho éxito a la Presidencia española del Consejo de la UE en el segundo semestre de 2023. Polonia valora muy positivamente los primeros comunicados sobre las prioridades de la Presidencia, tales como las dependencias estratégicas, la Política Europea de Vecindad o la migración y el asilo. Para el gobierno polaco, estos asuntos, junto con los del clima, la energía y la seguridad alimentaria, seguirán siendo muy importantes el próximo año.

La doble crisis (la pandemia del Covid-19 y la guerra en Ucrania) nos ha dado a los europeos un nuevo impulso para promover una mayor autonomía de la UE. Por eso insistimos en que un mercado único plenamente operativo y más integrado es fundamental para la recuperación económica de Europa. Tenemos que seguir debatiendo sobre cómo asegurar un suministro estable de materias primas y posibles medidas para mitigar los efectos de los altos precios de la energía. Se trata de un asunto de gran importancia no solo para los países que dependen del gas ruso, ya que las presiones inflacionistas derivadas de las limitaciones del suministro afectan a todos los ciudadanos de la UE y se traducen en una desaceleración económica y en un descenso del nivel de vida. Esto, a su vez, tiene consecuencias políticas a todos los niveles y hace retroceder la perspectiva de que la UE refuerce su papel como actor de primera fila en el escenario global.

La llegada de refugiados desde Ucrania como consecuencia de la agresión rusa sigue siendo el mayor movimiento migratorio desde la Segunda Guerra Mundial. La inestable situación internacional actual nos obliga a estar preparados también para el aumento de las oleadas migratorias procedentes de otras zonas del mundo. El compromiso de ayuda de la UE seguramente será a medio y largo plazo. Será necesario un apoyo continuo, estable y adecuado, incluso financiero, tanto para los refugiados que residen en la UE como para los Estados miembros que los acogen, así como el desarrollo de soluciones adecuadas en materia de protección de fronteras y política de asilo.

Los 18 años de presencia de Polonia en la UE demuestran que mi país es un miembro leal y comprometido con la Unión Europea. En los tiempos actuales, de grandes desafíos, apostamos por la unidad legitimada por Estados miembros fuertes, la autonomía económica y el buen funcionamiento del mercado común, que constituyen la fuerza económica y política de la UE. Llenos de esperanza, esperamos con ilusión los próximos años de nuestro viaje común en la UE.

Este artículo se publica en el marco de la iniciativa Hablamos de Europa, organizada por la Secretaría de Estado de la Unión Europea del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europa y Cooperación.

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