¿A dónde va Elizabeth Warren? A año y medio de las elecciones presidenciales, Washington se está convirtiendo en un gallinero lleno de presidenciables prematuros. El Partido Republicano es una jaula de grillos. En el Partido Demócrata, hasta ahora
A pesar de ser una recién llegada al mundo de la política, a la senadora por Massachusetts, electa en enero de 2013, no le falta gancho. A primera vista, la historia de Warren podría parecer la quintaesencia del sueño americano. Nacida en Oklahoma en el seno de una familia humilde–en su autobiografía describe las penurias de su familia cuando su padre sufre un infarto–, se convirtió, tras décadas estudiando


Las críticas de Warren a la desregulación financiera



Desde el senado, Warren no ha hecho más que consolidar su reputación como la bestia negra de la banca, sometiendo a los directivos de Wall Street
La leona del Senado
Para el ala izquierda del Partido Demócrata, los credenciales de Warren son inspiradores, especialmente frente a una Clinton que muchos consideran demasiado cercana a los poderes fácticos. Los partidarios de Warren no sólo exigen que se presente como candidata presidencial. Con Reid retirándose de la presidencia del Senado en 2016, muchos han pedido que de un paso al frente y se haga con el puesto que Reid quiere traspasar a Chuck Schumer.
Si Warren pretende permanecer en el Senado –para enfrentarse a Clinton necesitaría empezar a recaudar fondos hoy mismo–, la presidencia podría convertirse en un arma de doble filo. Como señala Dylan Matthews, la posición exigiría a Warren alcanzar compromisos entre las facciones conservadoras e izquierdistas del Partido Demócrata, además de lidiar con la oposición republicana que actualmente controla la cámara. Y lo cierto es que Warren ya se ha convertido en un reemplazo perfecto de Ted Kennedy, su predecesor en el mismo escaño por Massachusets. Cuando falleció en 2009, Kennedy estaba consagrado como el “león” progresista del Senado. Warren ha conseguido presionar a la Casa Blanca en más de una ocasión
Warren tiene razones para permanecer en su sitio. Está empujando al Partido Demócrata a la izquierda sin exponerse más de lo necesario, y el tiempo

