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La fragata Bayern regresa del despliegue en el Indo-Pacífico 18 de febrero de 2022, Baja Sajonia, Wilhelmshaven tras siete meses de misión. GETTY

Lecciones de Ucrania para el Indo-Pacífico

La respuesta de China a la invasión rusa de Ucrania demuestra que esta guerra no es solo una crisis europea. Ya no es posible considerar Europa y el Indo-Pacífico como dos teatros separados y aislados.
Helena Legarda
 |  6 de abril de 2022

El tiempo no ha estado de parte de la Unión Europea cuando se trata de sus ambiciones en el Indo-Pacífico. El primer Foro Ministerial de Cooperación en el Indo-Pacífico de la UE, organizado a finales de febrero en París por la presidencia francesa del Consejo, pasó prácticamente desapercibido debido a la invasión rusa de Ucrania. Y la publicación de la tan esperada estrategia indo-pacífica de la UE en septiembre de 2021 quedó eclipsada, a su vez, por el anuncio de la asociación de seguridad (AUKUS) entre Australia, Reino Unido y Estados Unidos.

El Foro Ministerial sobre el lejano Indo-Pacífico, celebrado apenas unas horas después de que el presidente de Rusia, Vladímir Putin, reconociera la independencia de las regiones ucranianas de Donetsk y Luhansk, mientras se cernía la amenaza de una agresión en Europa, parecía casi fuera de lugar. Pero las tendencias a largo plazo dicen lo contrario. Si Europa quiere ser un actor geopolítico verdaderamente relevante y defender con eficacia sus intereses y su seguridad a nivel mundial, aumentar su participación en la región del Indo-Pacífico es una necesidad.

Las repercusiones de la invasión rusa se sentirán a lo largo y ancho del globo, incluso en el Indo-Pacífico. Y esta crisis presenta riesgos, pero también oportunidades para Europa y sus ambiciones en la región.

 

Todo sobre China

El 22 de febrero, los ministros de Asuntos Exteriores de los Veintisiete se reunieron por primera vez con una treintena de sus homólogos del Indo-Pacífico en un foro de alto nivel. China y EEUU brillaron por su ausencia, ya que ninguno de los dos había sido invitado.

Como uno de los principales defensores de una mayor “autonomía estratégica” europea, París parece querer enviar un mensaje doble a Washington y Pekín. En primer lugar, que tiene la intención de impulsar los avances en la aplicación de la estrategia indo-pacífica de la UE con independencia de Estados Unidos. En segundo lugar, que, aunque una pieza central de la estrategia de la UE es la inclusión y la cooperación, China sigue siendo uno de los principales retos para los intereses europeos y para un orden internacional basado en normas.

El Foro Ministerial se centró sobre todo en la cooperación con los socios de la región en cuestiones globales, que van desde la biodiversidad y el cambio climático hasta la recuperación económica tras la pandemia del Covid-19. La dinámica regional de la competencia geopolítica –y China– estuvo prácticamente ausente de la sesión de apertura y de la conferencia de prensa de clausura.

 

«Francia tiene la intención de impulsar los avances en la aplicación de la estrategia indo-pacífica de la UE con independencia de EEUU»

 

Desde luego, una de las mesas redondas a puerta cerrada se centró en cuestiones de seguridad. Además, la Unión anunció una importante ampliación del concepto de presencia marítima coordinada en el noroeste del océano Índico, lo que permitirá a la UE promover la coherencia de las acciones europeas y los despliegues navales en la región, facilitando el intercambio de información y la cooperación con sus socios. Y el subtexto del Foro estaba claro: todo gira en torno a China.

Con la celebración del Foro, a pesar de la evolución de la situación de seguridad en Europa, la UE buscaba demostrar su compromiso con el multilateralismo y dar una muestra de unidad a sus socios regionales, para convencerles de la seriedad y la determinación de la UE en lo que respecta al Indo-Pacífico. Sin embargo, a pesar de estas grandes ambiciones, el Foro también sirvió para demostrar la reticencia de la UE a abordar los aspectos más espinosos de su participación en la región.

Los intereses económicos son el núcleo de las ambiciones de la UE en el Indo-Pacífico. Pero, como ha demostrado la guerra de Rusia contra Ucrania, Europa no puede permitirse perder de vista las realidades geopolíticas y la posibilidad de que los conflictos regionales se agraven. Esta nueva conciencia debe extenderse al Indo-Pacífico. Después de todo, la región es uno de los principales escenarios de la competencia geopolítica, y alberga algunos de los puntos calientes más peligrosos del mundo, como Taiwán y el mar de China Meridional.

 

Poder duro y pensamiento estratégico

Existe un claro riesgo de que la guerra en Ucrania desatada por la invasión rusa y la crisis humanitaria aparejada desvíen la atención de Europa del Indo-Pacífico, paralizando cualquier avance en la aplicación de su estrategia.

Sin embargo, la guerra también puede tener el efecto contrario. La agresión de Putin ha conseguido unificar de una forma sin precedentes a la UE y, en general, a todo Occidente. Ha reforzado la importancia del pensamiento estratégico y del poder duro en Bruselas y en todas las capitales europeas, al tiempo que ha puesto en primer plano la importancia de la OTAN. La invasión rusa de Ucrania ha servido para recordar a los europeos que el orden internacional basado en normas, así como la paz y la estabilidad mundiales, son frágiles y están bajo amenaza constante. Y que la guerra sigue siendo, por desgracia, una posibilidad clara en regiones geopolíticamente tensas.

 

Las tensiones aumentarán

La importancia del Indo-Pacífico para un orden internacional basado en normas se pondrá aún más de relieve como resultado de la guerra en Ucrania.

La respuesta de China a la crisis, fruto de su estrecha relación con Rusia, debería servir como prueba de que esta guerra no es solo una crisis europea, y de que ya no es posible considerar Europa y el Indo-Pacífico como dos teatros separados y aislados.

La posición de Pekín ha sido de aparente neutralidad retórica, pero en realidad de apoyo tácito a las posiciones de Moscú: China se opone a la ampliación de la OTAN, culpa a EEUU de incitar a las tensiones y apoya las exigencias de Rusia de que se respeten sus “legítimas preocupaciones de seguridad”.

Pekín se ha negado a llamar “guerra” a la de Ucrania y los documentos filtrados muestran que se ha pedido a los medios de comunicación oficiales chinos que no utilicen ningún lenguaje pro-occidental en su cobertura. Para los dirigentes chinos, no se trata solo del futuro de Ucrania. Se trata de cuestiones más amplias sobre la competencia geopolítica y sobre cómo China quiere posicionarse frente a Rusia y Occidente, ahora y en el futuro. Pekín parece haber tomado una decisión. Es probable que esta priorización de su asociación estratégica con Rusia sobre la mejora de los lazos con Occidente tenga un impacto negativo en las relaciones de China con Europa y con otros socios occidentales.

 

Una nueva coalición

Además, la agresión rusa no solo ha galvanizado las respuestas de la UE y la OTAN. Como se ha visto en las votaciones de las resoluciones de Naciones Unidas que condenan la agresión rusa y en la lista de países que imponen sanciones a Rusia, se está formando una coalición liderada por Occidente de aliados y socios afines, incluso en el Indo-Pacífico. Esto no quiere decir que esta amplia coalición, que no es rígida, vaya a permanecer unida en otras crisis. Sin embargo, esto debe preocupar a Pekín, que desde hace tiempo teme la aparición de una coalición liderada por EEUU en el Indo-Pacífico destinada a contener su regreso a la condición de potencia mundial. El ministro de Asuntos Exteriores de China, Wang Yi, ya ha puesto de manifiesto estas preocupaciones al advertir a EEUU de que no intente establecer una versión indo-pacífica de la OTAN para “reprimir” el ascenso de Pekín.

Aunque se trata de dos cuestiones muy diferentes que provocarían respuestas distintas por parte del resto del mundo, la crisis ucraniana también tiene claras implicaciones para Taiwán. Pekín debe de estar observando con cierta inquietud la respuesta unida de Occidente a la crisis de Ucrania y el alcance de las sanciones impuestas a Rusia. Algunos en China lo ven como un simulacro de una posible respuesta a un ataque a Taiwán, y es probable que los dirigentes chinos actúen en consecuencia para reducir las dependencias y mitigar cualquier posible daño futuro a la economía y los intereses de China. La autosuficiencia es ahora la estrategia a seguir, y fue citada como una de las principales prioridades económicas de China en el futuro durante la reciente Asamblea Popular Nacional.

Por tanto, es probable que las tensiones en el Indo-Pacífico aumenten, a medida que los bloques geopolíticos y las alianzas se consoliden. Aunque esto no significa que haya que esperar un conflicto abierto en breve, los riesgos aumentarán a medida que cambie la dinámica regional.

 

Reunir la voluntad política

Una de las principales preocupaciones de los socios del Indo-Pacífico respecto a las ambiciones de Europa en la región ha sido la credibilidad y la sostenibilidad de su interés y presencia. La crisis de Ucrania puede contribuir a apaciguar estos temores, al demostrar que Europa es capaz de reunir la voluntad política y la unidad necesarias para responder a las grandes crisis geopolíticas, y que los Estados miembros son capaces de superar sus diferentes posiciones nacionales cuando llega la hora de la verdad. La autonomía estratégica está cobrando impulso a raíz de la invasión rusa de Ucrania. Pero ahora corresponde a la UE y a sus Estados miembros demostrar que están comprometidos con la región del Indo-Pacífico. Esto exige que Europa no deje que la guerra desvíe toda su atención de sus otras prioridades de política exterior y que aplique las lecciones aprendidas del ataque de Rusia a Ucrania a su pensamiento estratégico más amplio.

Como dijo el alto representante de la UE, Josep Borrell, en su discurso ante el Parlamento Europeo el 1 de marzo, “una de las lecciones que tuvimos que aprender de la invasión de Ucrania es que, más que nunca, Europa debe pensar estratégicamente sobre sí misma, su entorno y el mundo. Ya no es un lujo, es una necesidad”.

Artículo publicado originalmente en inglés en la web del Internationale Politik Quarterly (IPQ).

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