POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 62

Retrato de Alexis de Tocqueville, por Théodore Chassériau (1819-1859). WIKIMEDIA COMMONS

JOYA DE ARCHIVO: El surgimiento de las democracias no liberales

Durante el siglo XX, y en Occidente, la democracia ha ido de la mano del liberalismo constitucional: el Estado de Derecho y de los derechos humanos. Sin embargo, en el resto del mundo, estos conceptos van por separado. La democracia sin liberalismo constitucional produce regímenes centralizados.
FAREED ZAKARIA
 | 

El diplomático norteamericano Richard Holbrooke reflexionaba sobre el problema en vísperas de las elecciones bosnias de septiembre de 1996. “Supongamos –dijo– que los comicios se declararan libres e imparciales y que los elegidos fueran racistas, fascistas y separatistas, públicamente opuestos [a la paz y la reintegración]. Ese es el dilema”. Lo es, ciertamente, y no sólo en la antigua Yugoslavia, sino cada vez más en todo el mundo. Regímenes elegidos democráticamente, que con frecuencia han sido reelegidos o reafirmados mediante referendos, ignoran sistemáticamente los límites constitucionales de su poder y privan a sus ciudadanos de derechos y libertades básicos. Desde Perú a la Autoridad Palestina, desde Sierra Leona a Eslovaquia, desde Pakistán a Filipinas, vemos el ascenso de un fenómeno perturbador en la vida internacional: la democracia no liberal.

Ha sido difícil reconocer este problema porque, durante casi un siglo, en Occidente, democracia ha significado democracia liberal, sistema político caracterizado no sólo por elecciones libres y justas, sino también por el imperio de la ley, la separación de poderes y la protección de las libertades básicas de expresión, reunión, religión y propiedad. En realidad, este último conjunto de libertades –que puede denominarse liberalismo constitucional– es teórica e históricamente distinto de la democracia. Como ha señalado el politólogo Philippe Schmitter, “el liberalismo, bien sea como concepto de libertad política, bien como doctrina acerca de la política económica, puede haber coincidido con el ascenso de la democracia. Pero nunca ha estado vinculado inmutablemente o sin ambigüedades a su práctica”. Hoy, las dos ramas de la democracia liberal, entrelazadas en el tejido político occidental, se están desgajando en el resto del mundo. La democracia florece, el liberalismo constitucional no.

Actualmente, 118 de los 193 países del mundo son democráticos y abarcan una mayoría de su población (54,8 por cien para ser exactos),…

PARA LEER EL ARTÍCULO COMPLETO