POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 101

La respuesta europea a Turquía

EDITORIAL
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Pocos asuntos serán tan discutidos este comienzo de curso como la adhesión de Turquía a la Unión Europea. El próximo Consejo Europeo tiene que dar una respuesta –positiva o negativa– al comienzo de las negociaciones. Hay argumentos de peso tanto entre los defensores como entre los oponentes a su incorporación, y los dos trabajos que publicamos sobre la cuestión dan buena cuenta de ellos. El profesor Semih Vaner cree que la dinámica de acercamiento abierta hace ya años por la propia Unión impide una marcha atrás, mientras que Antonio Sánchez- Gijón recurre a razonamientos geopolíticos para afirmar la pertenencia de ambos a distintos espacios.

Lo importante es no perder la perspectiva del problema, que va mucho más allá de las relaciones entre un proyecto histórico sin precedente –la integración europea– y un país mayoritariamente musulmán, a caballo entre dos continentes. El mundo abierto por el 11-S y el impacto regional de la guerra de Irak han transformado el contexto de la negociación. Asegurar la compatibilidad de democracia e islam será una de las grandes batallas del siglo XXI y, en ella, Turquía –como Irán o Indonesia– puede ser un factor de gran relevancia. Un “no” de Bruselas a Ankara pondría en riesgo esas posibilidades.

El “nuevo problema de Oriente” no será el único de la agenda europea. Las sucesivas revelaciones en Estados Unidos y Reino Unido sobre los errores de los servicios de inteligencia en relación con los atentados del 11-S y con los programas de armamentos de Sadam Husein, han puesto en marcha una necesaria reflexión sobre su reforma. ¿Han fracasado en la recolección de información? ¿En el análisis? ¿O es la manipulación y las presiones políticas el origen de los fallos? Jochen Thies escribe al respecto, desde la perspectiva de la Unión.

Sin movernos de Bruselas, Carles Casajuana,…

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