POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 179

Putin frente a las élites y las clases medias

MARIE MENDRAS
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Desde el conflicto de Ucrania y el empeoramiento de la situación económica, hay un descontento latente entre las élites no dirigentes y las clases medias acomodadas. Saben que el sistema está bloqueado, que no influyen en el gobierno y que no hay alternativa.

Desde la anexión de Crimea y la intervención armada en el este de Ucrania en la primavera de 2014, los dirigentes de Moscú están cada vez más aislados en la escena europea e internacional, y también en su propio país. Todavía no le han tomado plenamente la medida a las nuevas relaciones de fuerza, que no les benefician. Optaron por intervenir en los asuntos internos de Ucrania mediante la fuerza y la subversión económica y mediática. Sin duda, lograron ocupar por poderes el este del país, causando miles de víctimas y cientos de miles de desplazados, y abocando a los casi dos millones de personas que residen allí a la inseguridad y la pobreza. Sin embargo, también perdieron a sus principales socios en Europa y Norteamérica, que impusieron sanciones selectivas y redujeron el comercio con Rusia.

Vladimir Putin antepuso el conflicto a la negociación, jugándose una colaboración de más de 20 años con la Unión Europea y la OTAN. La elección del enfrentamiento refleja la mentalidad y las prioridades del grupo dirigente. Los efectos corrosivos del conflicto ucraniano para la relación entre Moscú y las capitales occidentales han sido ampliamente debatidos. Pero el enfrentamiento Moscú-Occidente también ha tenido un impacto negativo en la situación interna de Rusia, y sobre todo, entre las élites y las clases medias acomodadas del país. Conviene moderar el análisis de un “regreso al poder” de Rusia que se impone en la escena internacional entre los aplausos de los rusos.

Los gobiernos autoritarios, cuando se enfrentan a dificultades económicas, ceden a veces a…

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