AFKAR-IDEAS  >   NÚMERO 28

UpM: los callejones sin salida de una ambición

LARABI JAIDI
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El nuevo aplazamiento de la cumbre amenaza con comprometer seriamente el futuro desarrollo de una iniciativa loable, a la que le cuesta ponerse en marcha.

El segundo aplazamiento de la cumbre de la Unión por el Mediterráneo (UpM), prevista para finales de noviembre, es una muestra de la dificultad para encauzar este proceso por la senda del crecimiento claro, marcado y movilizador. Recordemos el lanzamiento a bombo y platillo que acompañó a su nacimiento en julio de 2008, a principios de la presidencia francesa de la Unión Europea (UE). Sólo hubo comentarios que alababan el éxito diplomático de una iniciativa que debía sacar de su letargo al Proceso de Barcelona. Al cabo de más de dos años, hacer balance de la etapa está justificado ya que parece que hay dudas sobre la capacidad de la UpM para concretar sus ambiciones: entre los bloqueos políticos, las dificultades institucionales y las reticencias veladas de numerosos socios europeos, la UpM se encuentra al borde de un callejón sin salida. Bloqueada al más alto nivel, le falta energía en su base (en cuanto a los proyectos), lo que limita de facto su evolución y la confianza en una verdadera eficacia y credibilidad de la institución. Si bien la manera de llevar a cabo los proyectos y la prevalencia de lo económico eran los vectores de la reactivación del dossier euromediterráneo, el ejercicio de esa decisión exigía un entorno político favorable y libre de esas aporías que perturban la confianza de los actores. Pero no se tuvieron en cuenta los diferentes factores del conflicto palestino-israelí y del juego de suma cero de los protagonistas. ¿Está condenado para siempre el proyecto o se enfrenta a una fase transitoria de turbulencias?
Crispación política y descontrol institucional

El primer aplazamiento se produjo en un contexto de relaciones tensas…

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