La crisis estalló después de que la nueva primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, advirtiera que una eventual invasión china de Taiwán constituiría una amenaza existencial y obligaría a Tokio a una respuesta militar. Las palabras de Takaichi llevaron a ambos países a convocar a sus respectivos embajadores.
Tokio aconsejó a sus ciudadanos en China que extremaran sus precauciones de seguridad. Cientos de miles de viajeros chinos cancelaron sus vuelos a Japón y Pekín ordenó nuevas maniobras navales alrededor de las disputadas islas Senkaku, a las que llama Diaoyu en mandarín. Taiwán y Estados Unidos intervinieron para mostrar su apoyo a Japón, incrementando la tensión diplomática.
Una escalada podría tener un coste considerable para ambas partes. China es el principal socio comercial de Japón y el origen de la mayor parte de los turistas que recibe. El 37% de los estudiantes extranjeros en universidades niponas son chinos, unos 125.000. Pekín insiste en que los problemas asiáticos deben ser resueltos por los asiáticos.
El impacto para los países de la región también ha sido notable. Asia alberga a 48 países con 4.600 millones de habitantes que hablan más de 2.300 lenguas, incluyendo más de un millar solo en el Sureste asiático. Esto hace difícil que Pekín pueda absorberla en una esfera de influencia exclusiva, pero también obliga a los países de la zona a calibrar cuidadosamente sus posiciones con respecto a China y EEUU.
Según un sondeo de 2024, entre los 10 países de la Asociación de Naciones de Asia Sudoriental (ASEAN) del Yusof Ishak Institute of Southeast Asian Studies de Singapur, el 42,4% dijo confiar en la contribución de EEUU a la seguridad y prosperidad globales, frente al 24,8% que pensaba lo mismo del gigante asiático.
La mayoría mencionó a Japón como la potencia regional en la que…

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