POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 180

Carta de América: Aislamiento y división

JAIME DE OJEDA
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El mundo presencia cómo Donald Trump hace cuanto puede por destruir todo lo que EEUU ha edificado en los últimos años en el orden internacional y en la sociedad norteamericana.

NADA retrata tan bien la situación de Estados Unidos, ante el mundo y ante sí mismo, como el discurso del presidente Donald Trump ante la Asamblea General de Naciones Unidas el 19 de septiembre: un energúmeno fulminando sus rayos jupiterianos en el embeleso de su propio ego y tan impotente y patético como un niño sentado en su trono. Poco le importaba la situación mundial o la impresión que su actuación iba a tener. Sus bravatas iban dirigidas a la opinión nacional de EEUU y reflejaban poderosamente los sentimientos irracionales de sus acérrimos partidarios, la rebelión de las masas contra la disfuncionalidad de las élites, inconscientes del peligroso aislamiento a que están condenando a su país al renunciar a los valores que han urdido su influencia mundial y las instituciones sobre las que descansa su poderío, relativizado por el creciente rearme y politización del resto del mundo.

Presenciamos atónitos cómo el presidente hace cuanto puede por destruir todo lo que EEUU ha edificado en los últimos años: ha desechado el proyecto de zona de libre comercio de 12 países del Pacífico; ha puesto en cuestión el Acuerdo Norteamericano de Libre Comercio (Nafta, en inglés) con México y Canadá, “lo peor que se ha hecho en la historia de EEUU”; ha retirado al país del Acuerdo de París que reunió en 2015 a prácticamente el mundo entero en defensa del medio ambiente; ha caracterizado el acuerdo nuclear con Irán como “una vergüenza para EEUU”; y, sin que sea lo último, ha sumido en la ambigüedad al mismo artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte, la cláusula de defensa colectiva que ha…

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