POLÍTICA EXTERIOR  >   NÚMERO 167

Educación e innovación para el desarrollo

ÁNGEL MELGUIZO Y JUAN VÁZQUEZ ZAMORA
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América Latina comprueba, una vez más, cómo los ciclos altos de las materias primas pasan sin resolver el problema de productividad y competitividad de sus economías. La educación, las competencias y la innovación son claves para el desarrollo económico y la equidad.

La desaceleración económica iniciada en 2010 en América Latina continúa. Aunque la región seguirá creciendo, dejando a un lado los temores a una crisis surgidos en el verano de 2013 e inicios de 2014, el ritmo de expansión económica será el más modesto desde 2010 y crecerá por debajo de la media de la OCDE, después de que entre 2003 y 2013 lo hiciera siempre por encima. En 2014 el crecimiento medio del PIB se situó en el 1,1%, continuando con la desaceleración observada en los años previos (2,9% en 2012 y 2013). Las previsiones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) señalan un crecimiento de tan solo el 0,5% en 2015, que se recuperaría a un 2% en 2016 según las previsiones para este año de Consensus Economics. Esta evolución viene marcada por el contexto internacional menos favorable del último lustro, caracterizado por unos menores precios de las materias primas, especialmente de los metales y minerales, consecuencia sobre todo de la desaceleración económica en China, así como por un encarecimiento de las condiciones de financiación externa y unas perspectivas de entradas de capital más limitadas por el endurecimiento de la política monetaria en Estados Unidos. Estos pronósticos suponen que se cierre el diferencial positivo que la región mantenía en términos de crecimiento del PIB con el promedio de la OCDE durante la última década.

Las diferencias en la evolución económica entre los países de la región se podrían acentuar, tanto por un impacto desigual del contexto exterior como por factores internos. En 2015…

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