La desaparición de la URSS creó vacíos de poder en regiones como el Cáucaso y Asia central que se reflejaron de inmediato en el surgimiento de conflictos territoriales y étnicos. Los recursos energéticos de las nuevas repúblicas -tres cuartas partes de las reservas mundiales- atraen el interés de potencias mundiales como EE UU, Rusia y la UE, y regionales como Irán o Turquía.
PARA LEER EL ARTÍCULO COMPLETO
¿Ya eres suscriptor? Inicia sesión

Contra el antisemitismo y todos los racismos: una lucha solidaria
Estrategias en el Cáucaso y Asia central 
