Con la dimisión de Suharto, Indonesia comenzaba una nueva etapa política, en la que las próximas elecciones de junio de 1999 marcarán el principio de su transición hacia un sistema multipartidista. La estructura de poder de una élite, el gran número de partidos, el elemento islámico y la difícil situación económica crean, con todo, un entorno en el que nada puede darse por seguro.
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